Washington. En medio de la violencia en Nicaragua, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) aumentó a 264 el número de muertos durante las protestas contra el gobierno de Daniel Ortega, iniciadas el pasado 18 de abril.

Ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) el cual abordó la situación en Nicaragua, el secretario ejecutivo de la CIDH, Paulo Abrao, informó: “De conformidad con el registro de la CIDH desde el comienzo de la represión de las protestas sociales, hasta la fecha 264 personas habrían perdido la vida y más de 1,800 habrían resultado heridas”.

Abrao agregó que el Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (Meseni, creado por la CIDH en Managua el 24 de junio con el fin de aplicar sus recomendaciones para terminar con la violencia), sumó 52 fallecidos y múltiples heridos “en el contexto de represión actual”.

“El Meseni observó con preocupación una profundización y diversificación de las formas de represión contra la población manifestante y opositora, así como contra quienes se encuentran en los tranques o barricadas en forma de protesta y contra quienes colaboran de cualquier forma con ésta”, dijo.

La mayoría de los países presentes renovó su llamado para poner fin a la represión y ejecuciones extrajudiciales en Nicaragua. Sin embargo, el canciller nicaragüense, Denis Moncada, rechazó el informe y lo calificó de “apurado, prejuiciado y carente de objetividad”.

Moncada describió las manifestaciones como un “embate terrorista con el fin de realizar un golpe de Estado”, y aunque en una audiencia del mes pasado reconoció que había 143 muertos, esta vez dijo que las víctimas en su mayoría eran policías o militantes del partido gobernante FSLN.

Además, omitió toda referencia a los miembros de la Conferencia Episcopal Nicaragüenses, incluyendo el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, Silvio José Baéz, que fueron agredidos el lunes pasado por paramilitares en Diriamba.

El embajador de México, Jorge Lomónaco, consideró que el agravamiento de la situación requiere urgente atención, y recordó que los Estados miembros de la OEA tienen un papel en la solución de esa crisis.

Tras lamentar el aumento de muertos y heridos y la falta de avances en el diálogo nacional, indicó que el gobierno de su país se sumaba al llamado de la CIDH y la ONU “para que todas las acciones de levantamiento de focos de violencia y operativos de la policía nacional sigan estrictamente un enfoque de derechos humanos”.

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, insistió en que el pueblo mida sus posiciones en las urnas y no con las armas.

Choque de fuerzas

Con una manifestación y un paro general, la oposición nicaragüense intensificará este jueves la presión contra Ortega, y en respuesta el gobierno prepara su marcha de conmemoración revolucionaria hacia Masaya, la ciudad más rebelde del país.