París. AÚN CUANDO el caso de ataque sexual contra el extitular del FMI Dominique Strauss-Kahn se esté debilitando, no ocurre lo mismo con sus repercusiones en Francia. Este fin de semana, muchos parisinos afirmaron que recordarían las acusaciones sin importar el resultado final, una señal de que la tolerancia se reduce.

En otras palabras, en Francia la política cada vez se parece más a la estadounidense.

Desde mayo, cuando explotó el caso Strauss-Kahn, la conversación en Francia ha evolucionado de incredulidad a sorpresa a la convicción de que debe hacerse algo.

Y es que el viernes pasado Dominique Strauss-Kahn fue liberado de su arresto domiciliario cuando la fiscalía reconoció serios problemas con su caso.

Durante el fin de semana, crecieron las indicaciones de que el caso contra Strauss-Kahn se desmoronaba. La Corte le autorizó viajar por EU pero, dado que la fiscalía conservaba su pasaporte, no podía salir del país.

En Francia, llegó a su apogeo la especulación sobre si podría reintegrarse a la campaña por la Presidencia gala en caso de ser desechado su caso, como todo parece indicar. Algunos de los más cercanos aliados de Strauss-Kahn en el Partido Socialista externaron este fin de semana que podría tener un retorno triunfal a la política y que, si se demuestra que la recamarera del hotel neoyorquino accedió a sexo consensual para sacar dinero, podría inclusive contender por la Presidencia.

En una breve audiencia en la Corte el viernes, la asistente del fiscal de distrito que lleva el caso, Joan Illuzzi-Orbon, admitió que la Fiscalía había perdido la confianza en el testimonio de la recamarera del Hotel Sofitel Manhattan, quien había afirmado que el exdirector ejecutivo del FMI la había atacado violentamente la tarde del 14 de mayo.

La subprocuradora Illuzzi-Orbon dijo que, conforme la investigación había avanzado en semanas recientes, se habían encontrado graves inconsistencias en la declaración de la mujer, desde una historia inventada de represión política y violación tumultuaria en su natal Guinea, relato que fue utilizado como base para pedir asilo político en Estados Unidos en el 2004, hasta su inverosímil relato de lo ocurrido el día del presunto ataque.

La Fiscalía afirmó que aún cree que ocurrió un encuentro sexual , pero que hay dificultades para respaldar el cargo de violación. Por ello, la Corte retiró el arresto domiciliario y le rembolsará la fianza de un millón de dólares.

El abogado defensor, Kenneth Thompson, reconoció que su cliente erró al haber mentido a la Fiscalía, pero que ello no significa que no sea una víctima de violación, por lo que ahora podrá hablar públicamente.