Los británicos castigaron a los liberales demócratas por su rol en el recorte del déficit del Gobierno, rechazando sus esfuerzos por reformar el sistema electoral y provocando su desplome en unas elecciones locales.

El resultado plantea un difícil futuro para el gobierno de coalición que dirige el Partido Conservador, ya que los analistas esperan una postura más combativa de los liberales demócratas.

Los votantes rechazaron abrumadoramente la propuesta de reforma del sistema electoral, un revés embarazoso para los Liberales Demócratas y su líder, Nick Clegg, que había abanderado el cambio.

Aunque el recuento aún estaba en marcha, el número de "no" ya había superado más de la mitad de los votos emitidos. Los defensores del actual sistema superaban a los reformistas por alrededor de un dos a uno.

En Escocia, el Partido Nacional Escocés (SNP), tuvo un excelente resultado, logrando la mayoría en la asamblea autónoma, lo que abre la puerta a un futuro referendo sobre la independencia de Escocia que ponga fin a 300 años de unión con Inglaterra.

Una Escocia independiente podría suponer un cambio en la gestión de los beneficios procedentes de los campos petroleros del mar del Norte, una fuente vital de ingresos para Reino Unido, muy necesitado de dinero, y también podría tener consecuencias en el estatal Royal Bank of Scotland.

El primer ministro, el conservador David Cameron -cuyo partido se mantuvo en los comicios regionales-, dijo que cree que el Ejecutivo sobrevivirá hasta el final de su mandato, en el 2015, y completará su programa de austeridad.

"Estoy absolutamente comprometido con este gobierno de coalición que creo es bueno para Reino Unido, trabajar los cinco años de este mandato", declaró.

El opositor Partido Laborista, que ha superado a los conservadores en los sondeos nacionales, tuvo resultados mixtos. Aunque el apoyo en los ayuntamientos en Inglaterra fue bueno, recibió una paliza en Escocia, uno de sus bastiones.

Sin embargo, el perdedor indudable fueron los liberales demócratas, que se han hundido ante la opinión pública desde que aceptaron entrar en el gobierno por primera vez en mayo de 2010.

"Hemos recibido un buen golpe y tendremos que aprender las lecciones de lo que hemos escuchado", dijo a la prensa un Clegg con aspecto cansado.

"En aquellas zonas del país (...) en las que hay auténtica preocupación por los planes de reducción del déficit que estamos teniendo que poner en marcha claramente nos estamos llevando la peor parte", añadió el viceprimer ministro.

El Gobierno se ha embarcado en un programa de drásticos recortes del gasto público a cuatro años para frenar un déficit presupuestario en cifras récord.

"¿Ponen en peligro (los resultados) la coalición? En absoluto, porque el socio menor no tiene dónde ir", opinó Andrew Roberts, jefe de estrategia de tipos en Europa en RBS.

Para entrar en el primer gobierno de coalición en el país desde la Segunda Guerra Mundial los Liberales Demócratas exigieron un referendo para modificar el sistema electoral británico y que los partidos pequeños obtengan mejores resultados.

DOCH