Horas antes de que el presidente Trump revelara el nombre de su candidato para ocupar un sillón de la Corte Suprema, la Casa Blanca hizo un anuncio curioso.

Un vocero de Trump dijo que el senador republicano Jon Kyl, un cabildero de la industria farmacéutica, sería el encargado de presentar al nominado del presidente en el Senado.

¿Por qué la Casa Blanca pondría la batalla de la nominación en manos de un hombre que se burló del Obamacare (ley de Cuidado de Salud Asequible), y que el año pasado fue un cabildero que luchó por mantener los precios altos de las medicinas?

Todo lo anterior tiene sentido. Al proponer al juez Brett Kavanaugh para ocupar el sillón que dejará libre el juez Kennedy en la Corte Suprema, Trump garantiza que la atención médica esté en el centro del debate durante su confirmación en el Senado.

Los demócratas del Senado no tienen el suficiente poder para revertir la propuesta de Trump ni los votos para derrotarla. Pero pueden usar el debate de confirmación para regresar la atención pública al Obamacare y con ello, rentabilizar las campañas electorales para las elecciones de medio término. Así que Trump, a través de la nominación de Brett Kavanaugh, le hace el trabajo a los demócratas.

Los derechos ganados, en riesgo

A largo plazo, Kavanaugh podría modificar la jurisprudencia que durante décadas ha permitido el aborto, los derechos de los homosexuales, los derechos de voto, el dinero en la política, las armas de fuego, la autoridad presidencial y muchos temas más. Sin embargo, su impacto más inmediato podría ser en la atención médica.

Naturalmente, una de las principales preocupaciones de la eventual confirmación de Kavanaugh es que se una a la mayoría conservadora para echar abajo la ley Roe vs Wade (el nombre del caso judicial por el cual se reconoció, en 1973, el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo o aborto inducido en Estados Unidos).

Perfil

Kavanaugh, de 53 años, nació en Washington, y ha vivido ahí prácticamente toda su vida.

Es hijo único, que da el crédito a su madre por su profesión. Martha Kavanaugh daba clases de historia en secundaria antes de volver a estudiar para obtener un título en leyes. Posteriormente se convirtió en fiscal y juez en Maryland. Es padre de dos niñas y es entrenador de sus equipos de baloncesto. Al igual que Kavanaugh, su esposa Ashley trabajó en la Casa Blanca durante la Presidencia de George W. Bush.