Río de Janeiro. Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente de Brasil, el derechista Jair Bolsonaro, no cree en el cambio climático y su héroe filosófico cuestiona si la Tierra es realmente redonda. Es probable que el congresista de 35 años se convierta en el próximo embajador de Brasil en Estados Unidos.

Jair Bolsonaro dijo que desea fortalecer los lazos entre las dos naciones, por lo que piensa en nombrar a su hijo como embajador. Eduardo Bolsonaro fue quien preparó el viaje de su padre en marzo pasado a la Casa Blanca, y es afín a Steve Bannon, el que fuera asesor de Trump al inicio de su gobierno.

“Estudié en el extranjero y comí hamburguesas fritas en Estados Unidos”, dijo Eduardo Bolsonaro el pasado viernes, luego de reunirse con el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil.

“En la cima de una montaña del río Colorado estudié inglés. Vi las actitudes receptivas de los estadounidenses hacia los brasileños. Así que creo que es algo que se puede hacer”.

Es una decisión que en Brasil la llaman diplomacia McDonald’s. La designación de Eduardo para el puesto más prestigioso en el servicio exterior del país provocó la crítica colectiva de varios diplomáticos de carrera, que consideran la decisión como otra muestra de nepotismo.

“Decenas de diplomáticos dedican toda una vida de trabajo y estudio a asumir este papel”, dijo Marcelo Calero, exdiplomático de carrera.