Río de Janeiro.- Mientras los internos de una violenta prisión del estado de Maranhao en noreste de Brasil se quejan de hambre, el gobierno local estuvo a punto de gastar medio millón de dólares de su presupuesto anual en langostas y otros manjares para las autoridades y sus invitados.

La primera convocatoria para la subasta de proveedores de alimentos para el gobierno del estado, por más de 250,000 dólares, estaba programada para esta semana, pero se suspendió repentinamente tras denuncias periodísticas, informó el jueves el diario Folha de Sao Paulo.

Estas compras eran para abastecer el palacio de Maranhao, tanto la residencia oficial como la secundaria de playa, e incluía 80 kilos de langostas frescas, una tonelada y media de camarón y 750 libras de patas de cangrejo, entre otros productos, según detalló la prensa.

El periódico dijo que en las cárceles superpobladas y violentas del estado se quejan de tener sólo "arroz y pollo crudo" para llevarse a la boca.

SITUACIÓN AGRAVANTE EN PRISIONES

La situación ocurre además en una semana en la que las prisiones de Maranhao han estado en el ojo de la tormenta: el martes, un video mostró tres cadáveres de presos decapitados, con el torso lleno de heridas, revelando el horror cotidiano que se vive en el penal de Pedrinhas, que conmocionó al país.

El ministro de Justicia José Eduardo Cardozo, en Sao Luis por solicitud de la presidenta Dilma Rousseff, anunció el jueves de noche un plan de emergencia para reducir la violencia en las cárceles.

Está previsto por ejemplo el traslado de presos a cárceles federales para reubicar a los líderes de las bandas rivales que purgan condena en Pedrinhas. El ministro no dijo cuándo o quienes serán cambiados de penal.

También se revisará caso por caso la situación de los reclusos, así como también se dará asistencia a familiares, se capacitará mejor a los policías y se activará un aparato de inteligencia dentro de las cárceles.

"Estas acciones ya se implementaron en estados como Alagoas, Sao Paulo, Santa Catarina, Rio de Janeiro, Paraná, y dieron resultado", dijo el ministro.

La gobernadora de Maranhao, Roseana Sarney (PMDB, centroderecha y aliado del gobierno de la izquierdista Dilma Rousseff), se comprometió por su parte a ampliar la capacidad penal en el estado.

Sarney indicó que se construirá un presidio de seguridad máxima en Sao Luis y reformarán y ampliarán otros penales ya existentes.

Según el sitio G1, citando cifras del ministerio de Justicia, Maranaho construyó solo el 26% de las obras prometidas para albergar a los presos.

ALERTA INTERNACIONAL

Brasil tiene actualmente la cuarta población carcelaria del mundo; creció 380% en los últimos 20 años. La inmensa mayoría de los presos son hombres negros y pobres.

Según la ONG de derechos humanos Conectas, que trabaja en la situación carcelaria en Brasil, actualmente existen 548,000 presos en el país sudamericano, pero hacen falta 207,000 plazas para evitar el hacinamiento. La mayor población carcelaria la tiene Sao Paulo, con 210,000 reos.

La ONU expresó su preocupación por el mal estado de las cárceles en Brasil.

"Lamentamos tener que expresar una vez más nuestra preocupación por las malas condiciones de las cárceles en Brasil e instar a las autoridades a tomar medidas inmediatas para establecer el orden en Pedrinhas", ubicado en Sao Luis, capital de Maranhao, dice una declaración de la Alta Comisionada de las Naciones Unidad para los Derechos Humanos (ACNUDH).

En octubre, el estado de Maranhao se había declarado en emergencia por un período de seis meses en el sistema penitenciario, tras los enfrentamientos en los que murieron nueve personas.

En 2013, más de 60 presos murieron en el penal Pedrinhas, que alberga 2,500 reclusos cuando sólo tiene espacio para 1,700. Como telón de fondo, una feroz pelea entre reclusos de dos facciones criminales, los de la capital Sao Luis y los del interior del estado.

En su informe de 2013, Amnistía Internacional denunció las condiciones de detención en Brasil, que considera "por lo general crueles, inhumanas y degradantes".

nlb