Brasil llegó a una nueva elección con una particularidad: uno de los periodos de campaña más complejos desde el retorno democrático, en 1985. Jair Bolsonaro realizó parte de su campaña desde un hospital, víctima de un ataque con arma blanca durante un acto electoral. Lula lo hizo desde la cárcel, especulando hasta último momento con ser liberado. Cuando el tiempo se agotó, lanzó a su heredero político, Fernando Haddad.

Según el Tribunal Superior Electoral, 147 millones de brasileños están habilitados para votar. ¿Cómo se conquista el voto de una nación con dimensiones continentales? La batalla se disputa en las redes sociales.

Fato o fake news

Las vedettes de estas elecciones son las noticias falsas, las fake news (por su expresión en inglés). El montaje, edición parcial y distribución de mentiras está a la orden del día en spots, propagandas y en el discurso de los candidatos. Y las redes sociales aceleran su distribución. En el marco de la contienda, las agencias de chequeo de datos cobran un rol destacado. Barbara Liborio, editora de Aos Fatos, equivalente brasileña de la argentina Chequeado o la mexicana Verificado 2018, señala que la preparación para este año es la tecnología al servicio de chequear verdades. Estamos frente a un escenario propicio para la desinformación.

Twitter no quiso quedarse afuera de esta movida en torno al chequeo de datos. Desde Twitter Brasil comentan que para estas elecciones decidieron apoyar institucionalmente a @Comprova, un proyecto que reúne a periodistas de 24 medios de todo el país para descubrir e investigar informaciones engañosas, inventadas y falsas durante la campaña.

El candidato a presidente de Brasil por el Partido Social Liberal aseguró que si gana el balotaje del próximo domingo llevará adelante una óptima alianza. Días atrás mantuvo un diálogo telefónico con Macri.

La red del pajarito invitó a la mayoría de los candidatos a hacer sesiones de preguntas y respuestas con los usuarios. Ante la pregunta de este diario por los trolls y las fake news, desde Twitter aclararon que para estas elecciones trabajaron para mejorar la tecnología antispam con el fin de lidiar con las redes de automatización maliciosa relacionadas con las elecciones. En América latina, los brasileños son los que más consumen redes sociales, según Friweb. De ellas, WhatsApp es la herramienta de información y difusión de noticias más importante.

El presentador de TV Marcelo Tas (CQC Brasil) apunta que quien más reenvía y distribuye noticias falsas son las personas. Son los grupos de WhatsApp de las familias. Según un relevamiento de Aos fatos, más del 30% de los brasileños se informa por redes sociales. A su vez, un 50% dice haber tomado una decisión concreta tras leer una noticia en redes sociales y después descubrió que la noticia no era información verdadera.

Otro tema es el rechazo a Bolsonaro por parte de las mujeres. La página de Facebook Mulheres unidas contra Bolsonaro es muestra de ello y hubo actos en muchas ciudades para poner en evidencia su machismo. Como contrapartida, los seguidores de Bolsonaro llegaron a hackear el site para usarlo a su favor. El equipo técnico de Facebook tomó cartas en el asunto y tuvo que devolver el dominio a las mujeres de #EleNão.

Debate mata carnaval

El horario gratuito de propaganda electoral está regulado por Ley desde 1962 en Brasil. Si bien sufrió alteraciones desde esa época, el tiempo cedido en los medios depende de la cantidad de miembros que cada partido tenga en el Congreso. Eso mismo se aplica a la hora del debate presidencial en los principales canales de TV y radio. A diferencia de Argentina, en Brasil los candidatos ven en el debate televisado la gran oportunidad para hablar al electorado. Los picos de rating durante ese debate, que se realiza el jueves previo a las elecciones, igualan y hasta superan los de los tres elementos mediáticos más fuertes del Brasil: la novela de TV, el futbol y el carnaval.