Sao Paulo-Río de Janeiro.- El ex presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva incumplió una orden emitida por un juez federal para entregarse a la justicia de su país antes de las 17:00 locales y decidió resguardarse con sus simpatizantes de cara a pelear su libertad fuera de prisión.

Horas antes, un tribunal había rechazado el amparo de urgencia presentado por sus abogados para evitar ser encarcelado, cuando faltaban horas para la expiración del plazo dado por el juez Sergio Moro para que el exmandatario se entregase a la policía.

El Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Brasil rechazó los argumentos de “inconstitucionalidad e ilegalidad” en el pedido de habeas corpus, lo que se tradujo como una nueva derrota judicial del exsindicalista.

Ahora la única opción judicial es recurrir al Supremo Tribunal Federal (STF), la mayor instancia judicial del país, aunque la denegación del miércoles de un primer habeas corpus a Lula da Silva indica que son pocas las opciones del exmandatario de lograr que la justicia frene su encarcelamiento.

Mientras, en la sede del Sindicato de Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, donde Lula estuvo reunido con consejeros y miembros del Partido de los Trabajadores (PT), algunos cientos de personas se manifiestan contra su encarcelación.

El exmandatario tiene previsto realizar una alocución pública durante este viernes en esta ciudad, a las afueras de Sao Paulo, en la que desarrolló su carrera sindicalista que le llevó a la política.

Miembros del Movimiento de Trabajadores Sin Tierra (MST), organización que apoya a Lula da Silva, participan en actos de protesta en un intento por colocar presión popular para evitar su encarcelamiento.

Según fuentes del MST, más de 50 puntos de carreteras fueron bloqueados en el país por 15,000 seguidores del movimiento, que advirtió que “la expectativa es que ese número aún pueda aumentar”.

El ingreso en prisión del expresidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, parecía inminente después que el juez Moro, figura destacada de la Operación Lava Jato, ordenó de manera sorpresiva el jueves que se entregara a la policía federal en la ciudad de Curitiba, en el sur del país.

La orden judicial, emitida horas después que el Supremo Tribunal Federal denegara por seis votos a cinco el habeas corpus a Lula da Silva para evitar su prisión, provocó sorpresa en Brasil, incluso entre los abogados del expresidente, que estimaban que tendrían todavía una opción de recurso a la condena por corrupción en segunda instancia.

Moro, que dirige desde 2014 la cruzada judicial para combatir el mayor escándalo de corrupción conocido en la historia reciente del país (la Operación Lava Jato), dijo en el oficio que Lula da Silva tenía hasta este viernes a las 17:00 horas para entregarse en la ciudad de Curitiba, donde la policía ya preparó una sala especial para él, aislado del resto de presos.

Presidente de Brasil por dos mandatos (2003-2010), Lula da Silva fue condenado en segunda instancia a 12 años y un mes por beneficiarse de un departamento de tres plantas en la localidad costera de Guarujá, en el litoral de Sao Paulo, a cambio de favores políticos a la constructora OAS.

Tiene más de media docena de causas aún abiertas sin juzgar, aunque él niega cualquier acto ilícito.