Sao Paulo. Brasil comenzó la campaña de vacunación dos días antes de lo previsto, debido a la presión de los gobernadores para acelerar el operativo luego de que el gobernador de Sao Paulo, Joao Doria, se desmarcara y empezara a administrar la Coronavac (de la compañía china Sinovac) el domingo.

El estado nacional preveía comenzar su campaña de inoculación el martes, pero frente a la situación epidemiológica del país -el escenario es especialmente preocupante en Amazonas- y la presión de los gobernadores, el Ejecutivo no tuvo más opción que ir tras los pasos de Doria y comenzar la distribución de unas 4.6 millones dosis.

Como con casi todo lo que respecta a la pandemia, el presidente Jair Bolsonaro y el poderoso gobernador de Sao Paulo -principal rival del mandatario en las elecciones presidenciales del 2022- también están enfrentados por la vacuna. Molesto, Bolsonaro aclaró: "La vacuna es de Brasil, no es de ningún gobernador".

La Coronavac es elaborada en conjunto con el Instituto Butantan de Sao Paulo, que ya pidió a la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria la aprobación de otras 4.8 millones de dosis (sumadas a las seis millones que aprobó el domingo).

Las autoridades paulistas planean vacunar a seis millones de personas para fin de enero, pero el instituto está enfrentando problemas de abastecimiento pese a que Sinovac y San Pablo tienen un contrato de 500 millones de dólares para el suministro del principio activo por el equivalente a 46 millones de dosis.

Un nuevo envío de 11,000 litros del principio activo -suficiente para producir 18.3 millones de dosis- está frenado en China y se negocia lrealizar la entrega en dos etapas.