Biarritz. El primer ministro británico, Boris Johnson, tuvo un cara a cara con el presidente Trump durante una comida en la que le externó críticas encubiertas por el diferendo comercial que tiene el estadounidense con China.

Johnson ha tenido que caminar por la cuerda floja en su relación con Trump; por un lado, está ansioso de asegurar un socio comercial fuerte en medio de las negociaciones del Brexit, pero también desconfía en convertirse en el perro faldero de Trump. En varias ocasiones a Johnson se le ha mencionado como el “Trump británico”, lo cual no es un buen estigma.

El presidente estadounidense es profundamente impopular en Gran Bretaña. Johnson, que tiene una mayoría de tan sólo un escaño en la Cámara de los Comunes, pronto podría convocar elecciones.

“Mira, sólo quiero decir que felicito al presidente por todo lo que la economía estadounidense está logrando”, dijo Johnson. “En nuestra opinión, sobre la guerra comercial, estamos a favor de la paz comercial en general, y en disminuirla en caso de que podamos”.

El comentario del primer ministro Boris Johnson llegó poco después de que Trump dijera que no había recibido presión de parte de los aliados para terminar la guerra comercial con China. “Creo que respetan la guerra comercial”, dijo Trump.

Johnson dijo que “el Reino Unido se ha beneficiado muchísimo en los últimos 200 años del libre comercio”.

La sonrisas entre Trump y Johnson esconden diferencias: Reino Unido quiere continuar con el acuerdo nuclear con Irán; duda de las sanciones contra Huawei, y está a favor de las medidas para combatir el cambio climático.