Londres. Confinando al país al menos tres semanas para frenar el coronavirus, el primer ministro británico, Boris Johnson, anunció que los ciudadanos deben “estar en casa y sólo salir para comprar, hacer ejercicio una vez al día, comprar medicamentos e ir a trabajar si es estrictamente necesario”, una medida sin precedentes que acerca su estrategia a la de sus colegas europeos.

El anuncio supone el último giro en la estrategia del gobierno de Johnson, que durante días se había negado a tomar medidas drásticas para frenar la pandemia. Las decisiones han ido endureciéndose en las últimas jornadas; desde el viernes de la semana pasada, los colegios están cerrados y los pubs y restaurantes han dejado de funcionar.

“A partir de esta noche (lunes) debo dar a los británicos una instrucción muy simple: deben quedarse en casa”, afirmó en un solemne mensaje a la nación cuando el Reino Unido cuenta 335 muertos por el Covid-19 y 6,650 casos confirmados, aunque los posibles infectados se estiman en al menos 55,000.

Con la nueva medida que entró en vigor a partir de la noche de este lunes, la policía tendrá autoridad para multar a quien incumpla las restricciones. Tampoco podrán ir más de dos personas a la vez por la calle. Se prohíben bodas, bautizos, comuniones y cualquier tipo de congregación pública, pero se siguen permitiendo los funerales.

Parece que el gobierno cambió de opinión en las últimas horas al comprobar que los británicos seguían saliendo de casa y congregándose en parques y espacios públicos. Las imágenes de grupos paseando por los parques de la capital el fin de semana bajo un radiante sol impropio del país, y de vagones de metro con multitud de viajeros encendieron todas las alarmas y han obligado a tomar medidas draconianas.

Para un país como Reino Unido, que defiende las libertades individuales y prefiere sugerir que prohibir, las palabras de Boris Johnson anunciando que nadie podrá salir de su casa en varias semanas pueden provocar una fuerte conmoción.

Autorización limitada

Con estas recientes medidas, Reino Unido se alinea con otros países europeos que han ordenado el confinamiento de sus ciudadanos, como Francia, Italia y España, entre otros.

La mayor parte del comercio cerrará de forma inmediata, con sólo “tiendas esenciales” abiertas, como supermercados de comida, farmacias, gasolineras, correos, tiendas de informática, bancos y quioscos.

Entre los obligados a cerrar están los hoteles, tiendas de ropa, bibliotecas e iglesias. Los parques, de momento, no se cerrarán. Se podrá correr, ir en bici o andar. Miles de corredores celebraron que al menos podrán salir a diario para hacer deporte. Otros aseguran que esto se convertirá en una excusa para que los parques se llenen de gente, como ocurrió el fin de semana.

En Reino Unido se recomienda mantener una distancia de seguridad de 2 metros entre una persona y otra cuando se sale a la calle.