Londres. El Gobierno británico, que no pudo presentar al Parlamento su acuerdo del Brexit, afronta hoy una nueva oportunidad para sellar este proceso el 31 de octubre, para lo que va a introducir el proyecto de ley que incorpora ese pacto y regula los términos de salida de la Unión Europea (UE).

El objetivo del primer ministro, Boris Johnson, es que el Parlamento discuta y vote en apenas tres días el texto de la norma y las posibles enmiendas, para que así pueda pasar el fin de semana a la Cámara de los Lores. Luego, volverá la semana que viene a los Comunes, y si la ratifican, podrá recibir el visto bueno de la reina Isabel II a tiempo para que Johnson pueda cumplir su promesa de ejecutar el Brexit al final de este mes.

La prisas de Downing Street se deben a que, si la ley no está aprobada rápidamente, el Parlamento le forzará a negociar una nueva prórroga de la fecha de ruptura con la Unión Europea.

Una enmienda peligrosa

El peligro para el primer ministro, más que en la votación inicial de la ley, puede llegar en las jornadas posteriores de tramitación.

Se espera la introducción de diversas enmiendas para prolongar los procedimientos. La moción que puede tener más opciones de éxito es la que propone que Reino Unido siga en la unión aduanera tras el Brexit, como fórmula para mantener un flujo libre de mercancías entre las dos partes. Pero esto modificaría el plan negociado por Johnson con la UE, que contempla una ruptura más radical con la unión aduanera y el mercado común, tras un periodo transitorio hasta diciembre del 2020.

Por tanto, si esa enmienda prosperara, Johnson seguramente se vería forzado a retirar la ley, aceptar un retraso del Brexit y quizá ir a unas elecciones generales anticipadas en las que defender su plan del Brexit.