Damasco. El ejército sirio bombardeó sin descanso la ciudad rebelde de Homs dejando unos 50 muertos según los militantes, a pesar del compromiso del presidente Bashar al Asad ante su aliado ruso de cesar el derramamiento de sangre.

Diecinueve personas, incluidas mujeres y niños, murieron en otras partes de Siria, como en Zabadani cerca de Damasco y en Rastan, en donde las tropas regulares lanzaron operaciones para doblegar los focos de protesta, según el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH, con sede en Gran Bretaña).

Por quinto día consecutivo el ejército bombardeó con cohetes y obuses de mortero la ciudad de Homs, "capital de la revolución", en donde las comunicaciones y la electricidad fueron cortadas, las infraestructuras destruidas y los alimentos comienzan a escasear, dijeron militantes.

Pero el poder, que se rehúsa a reconocer el movimiento de protesta comenzado en marzo de 2011, afirmó que sus fuerzas perseguían en Homs a "grupos terroristas", a los que acusa de ser los responsables de la violencia contra los civiles.

Este aumento de la violencia se produce en medio de un bloqueo diplomático tras el veto ruso y chino a un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que condena la represión de la revuelta y prevé una transición política sobre la base del plan de la Liga Árabe.

A pesar de la indignación de los occidentales, Rusia, un aliado del régimen, continúa optando por la no injerencia en Siria, al día siguiente de un encuentro en Damasco del canciller ruso Serguei Lavrov con el presidente Asad.

"Nuestra tarea, es la de ayudar a los sirios sin ninguna forma de injerencia", dijo el primer ministro Vladimir Putin, cuyo país se rehúsa a evocar la partida de Asad estimando que su futuro debe ser solucionado por "los sirios".

A su vez, el presidente ruso Dimitri Medvedev estimó que la búsqueda de una solución debe continuar "incluso en el Consejo de Seguridad de la ONU".

El martes, Asad se comprometió frente a Lavrov a "poner fin a la violencia, venga de donde venga", según el canciller ruso.

Pero las potencias occidentales expresaron inmediatamente su escepticismo.

Frente al bloqueo en la ONU, varios países tomaron medidas unilaterales para acentuar el aislamiento del régimen de Asad luego de las sanciones que aún no lograron doblegarlo.

Estados Unidos cerró su embajada, varios países europeos llamaron a consultas a sus embajadores en Damasco y seis monarquías del Golfo decidieron expulsar a los embajadores de Siria y retirar a los suyos de ese país. El domingo una reunión de la Liga Arabe en El Cairo debe decidir sobre el futuro de la misión de observadores en Siria, que fue suspendida.