Brasilia. Las diferencias entre el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y el candidato argentino a la presidencia del Frente de Todos, Alberto Fernández, prometen continuar si acaso éste es ungido presidente en la noche del 27 de octubre.

En ejercicio de la presidencia rotativa del Mercosur, Bolsonaro convocó a la habitual Cumbre de Jefes de Estado para el correspondiente traspaso de mando en la unión aduanera en una fecha inusual: la entrega de los atributos ejecutivos sucederá el próximo 5 de diciembre, días antes de que el nuevo presidente argentino asuma la responsabilidad que le asignarán las urnas.

Cada uno de los miembros plenos del Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay; Venezuela está suspendida— ostenta la conducción por un semestre y delega la responsabilidad al siguiente país, siguiendo el orden alfabético.

El último traspaso en territorio brasileño fue el 21 de diciembre del 2017, cuando el expresidente Michel Temer pasó la posta al también exmandatario guaraní Horacio Cartes ya sobre el cierre del año. Cada país estira cuanto puede la Presidencia pro tempore (PPT) para plasmar su agenda de intereses. Esta vez es el caso contrario.

La cumbre organizada por el Palacio de Itamaraty (la cancillería brasileña) tendrá lugar en la ciudad de Bento Gonçalves, en el estado fronterizo de Rio Grande do Sul. Precisamente en este lugar Jair Bolsonaro dijo un día después de las elecciones primarias argentinas que podría haber una migración masiva de argentinos, como aconteció en el norte de su país por la crisis en Venezuela, si acaso los “izquierdistas” encolumnados con Cristina Fernández de Kirchner vuelven al poder.