Brasilia.- El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, anunció el jueves sus metas ambientales más ambiciosas hasta ahora, diciendo que el país alcanzaría la neutralidad de emisiones para 2050, en respuesta a los pedidos del mandatario estadounidense Joe Biden, para una acción climática más fuerte.

Al hablar en una cumbre de líderes mundiales convocada por Biden para el Día de la Tierra, la promesa de Bolsonaro adelantaría en 10 años el objetivo previo para lograr emisiones netas cero.

Bolsonaro había tratado de alinearse estrechamente con Estados Unidos bajo el expresidente Donald Trump, quien no criticó la política ambiental de Brasil a pesar de un gran aumento en la deforestación y de los incendios en la selva amazónica.

El gobierno de Biden parece haber obligado a un realineamiento en las relaciones al colocar al medioambiente en el centro de las conversaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Brasil en las últimas semanas.

El jueves, Bolsonaro se comprometió a duplicar los fondos para los esfuerzos de hacer cumplir las normas ambientales, en un aparente cambio de política.

El mandatario brasileño había criticado previamente la aplicación de la ley ambiental y debilitó aún más a las agencias encargadas, cuyos presupuestos y personal ya se habían reducido durante años.

No estaba claro cómo pagaría Brasil por la aplicación adicional, con el presupuesto de 2021 casi completo y Bolsonaro enfrentando una fecha límite el jueves para promulgarlo.

"Justamente esta semana se está definiendo el Presupuesto (de la Unión) junto con el Congreso Nacional", dijo el ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, en una conferencia de prensa posterior al discurso de Bolsonaro, sin dar más detalles sobre el proceso presupuestario.

Salles reiteró una demanda previa de 1,000 millones de dólares por año en ayuda exterior para los esfuerzos de cumplimiento ambiental de Brasil.

Los ambientalistas dijeron que eran escépticos sobre el cumplimiento de las promesas de Bolsonaro, dadas sus críticas pasadas a los esfuerzos de conservación y los llamamientos para desarrollar reservas indígenas protegidas.

"El gobierno hace promesas totalmente vacías", afirmó Marcio Astrini, director del Observatorio Climático del grupo ambiental brasileño.

La deforestación en la porción brasileña del Amazonas se ha disparado bajo la presidencia de Bolsonaro, alcanzando un máximo de 12 años en 2020 con un área destruida 14 veces más grande que la ciudad de Nueva York.

Bolsonaro reiteró el compromiso realizado la semana pasada de poner fin a la deforestación ilegal para 2030, agregando que reduciría las emisiones de efecto invernadero del país en alrededor de un 50% para esa fecha.

Bolsonaro pidió apoyo internacional para los esfuerzos climáticos de Brasil, con un tono ligeramente más conciliador que en comentarios públicos previos, pidió a las naciones extranjeras mantenerse al margen de los asuntos ambientales del país.

"Con este espíritu de responsabilidad colectiva y destino común, los invito una vez más a apoyarnos en esta misión", dijo Bolsonaro.