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Bipartidismo se quiebra; religión se politiza

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Por Reuters y AFP

En una muestra de la creciente influencia del protestantismo en el debate político latinoamericano, Costa Rica celebrará un balotaje el 1 de abril para elegir a su nuevo presidente entre un diputado evangélico y un novelista de izquierda.

San José. En una muestra de la creciente influencia del protestantismo en el debate político latinoamericano, Costa Rica celebrará un balotaje el 1 de abril para elegir a su nuevo presidente entre un diputado evangélico y un novelista de izquierda.

El ascenso del aspirante evangélico, Fabricio Alvarado Muñoz, quien alcanzó 24.9% de los sufragios, frente a 21.7% del exministro oficialista, Carlos Alvarado Quesada, con el 93.19% de los votos computados, muestra que sigue habiendo apetito electoral por candidatos alternativos en América Latina.

Hasta diciembre, el diputado evangélico postulado por el pequeño partido Restauración Nacional no pasaba de 3% en las encuestas de opinión, pero en la recta final se proyectó como favorito después de que enarboló la oposición a una opinión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que el 9 de enero se pronunció a favor del matrimonio homosexual.

Por su parte, Carlos Alvarado invocó la unidad nacional al enumerar desafíos en los campos de la educación, la economía (atender la estancada reforma fiscal), seguridad y el cambio climático.

El avance de los Alvarado, que no son familia, quebró el bipartidismo que dominó a la nación desde mediados del siglo XX: por primera vez, ninguno de los dos partidos históricos —Liberación Nacional y Unidad Social Cristiana— competirán por el poder.

La extensa demografía evangélica y católica del país da ventaja a Fabricio Alvarado.

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