Minsk, Bielorrusia. Decenas de miles de opositores desfilaron el día de ayer 18 de octubre, contra el presidente bielorruso Alexander Lukashenko, pese a la amenaza policial de reprimir con armas de fuego la protesta en cuyo transcurso fueron detenidos al menos un centenar de manifestantes.

Esta marcha es la primera acción importante desde el ultimátum dado a Lukashenko, en el poder desde 1994, por la líder de la oposición Svetlana Tijanóvskaya, refugiada en Lituania.

La opositora le dio al presidente hasta el 25 de octubre para que se retire, de lo contrario llamará al país a manifestarse y a una huelga general.

A diferencia de las protestas anteriores, los manifestantes escogieron el domingo no desfilar en el centro de Minsk sino en una arteria del sur de la capital, donde se encuentran varias fábricas, gritando “¡Huelga!” y consignas anti-Lukashenko y contra la policía.

El presidente de 66 años, bajo una presión sin precedentes desde las controvertidas elecciones presidenciales del 9 de agosto, no ha mostrado ninguna intención de ceder a las demandas de sus opositores, todo lo contrario.

Todos los líderes de la oposición bielorrusa están ahora detenidos o exiliados en el extranjero.

Y el domingo pasado, la manifestación semanal en Minsk fue violentamente reprimida por la policía, que utilizó cañones de agua y granadas aturdidoras contra la muchedumbre y detuvo a cientos de personas. Fue la intervención más brutal en semanas.

El jefe del KGB, Ivan Tertel, dijo el sábado que estaba al tanto de una “inminente provocación” que se está preparando para “desestabilizar” Bielorrusia.

La UE ya sancionó a 40 dirigentes del régimen, entre ellos el ministro del Interior y su adjunto.