Washington. Se trató de un discurso sobre el final de una guerra; un discurso social donde el principal actor es el Estado. Finalmente, un discurso que aporta alivio a los estadounidenses después de cuatro años de estrés innecesario donde el odio de las redes sociales fue incubado por el presidente de Estados Unidos en los discursos políticos.

Joe Biden regresó a un Capitolio muy diferente al que observó el mundo el 6 de enero donde una turba saltó de las redes sociales a la realidad.

Biden confirma que Estados Unidos está de regreso a través de un plan keynesiano no solo necesario, urgente, para reanimar la economía, el trabajo, la tecnología y la lucha contra el cambio climático.

Por momentos, durante su discurso, daba la sensación de que Biden lleva tres años al frente de la Casa Blanca. En especial por la visible victoria de su país en contra de la pandemia. El 20 de enero prometió 100 millones de vacunas en sus primeros 100 días. No fue así. Ya van 220 millones y, ahora, las ofrece al exterior. "Gracias a ustedes, al pueblo estadounidense, nuestro progreso en estos 100 días contra una de las peores pandemias de la historia es unos de los éxitos logísticos más grandes que nuestro país jamás haya experimentado", afirmó.

El principal eje de esta tradicional cita de la política estadounidense es el proyecto para las "familias estadounidenses", que contiene una "inversión histórica" en educación y en la infancia.

El plan, que ya ha despertado la ira de los republicanos, es ambicioso: prevé un billón de dólares en inversiones, especialmente en educación, y 800,000 millones en recortes de impuestos para la clase media.

Este plan está orientado a crear "millones de empleos" y según Biden el 90% de los empleos en infraestructura están pensados para personas sin una titulación universitaria.

“Jobs, jobs, jobs”

"Yo sé que algunos de ustedes en casa se preguntan si estos empleos son para ustedes, ustedes se sienten dejados atrás y olvidados en una economía que está cambiando rápidamente", afirmó Biden.

Para financiarlo, el demócrata propuso cancelar los recortes de impuestos para los más ricos aprobados en la administración de Donald Trump, y aumentar los impuestos para los más ricos.

Las empresas y los más ricos deben pagar "su justa parte", defendió.

Y todo, sobre una promesa: ningún estadounidense que gane menos de 400,000 al año verá aumentar sus impuestos, indicó un miembro del gobierno que pidió no ser identificado.

El discurso marca el inicio de un agrio debate en el Congreso, ya que si bien su plan de alivio para una economía muy lastrada por la pandemia por 1.9 billones de dólares logró superar los obstáculos, el debate sobre su gigantesco plan de infraestructura y su reforma educativa generan más divisiones.

En cuanto a la polìtica exterior, Biden ubicò a China como el principal competidor. Sobre Centroamérica, comentò que se tiene que atacar las razones de la migraciòn. Pidò regilrizar a 11 millones de dreamers.