Washington. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Mark Esper, defendió el despido de un comandante de la Marina que pidió ayuda para una tripulación afectada por el coronavirus, un llamado que enfureció a sus superiores pero que recibió el apoyo de la opinión pública.

Esper dijo a ABC que el secretario de Marina, Thomas Modly, “tomó una decisión difícil” al decidir despedir al capitán Brett Crozier, comandante del portaviones USS Roosevelt, quien pidió al Pentágono que le permitiera abandonar el barco de manera rápida luego de atracar en Guam, una solicitud que se hizo pública.

Al ser interrogado sobre si el presidente Donald Trump quería que Crozier fuera despedido, Esper respondió que “fue una decisión del secretario. Él vino y me informó (...) Yo le dije que lo apoyaría”.

El despido fue ampliamente condenado como un castigo cruel e injusto hacia un oficial respetuoso que estaba cuidando el bienestar de su tripulación.

“No estamos en guerra”, argumentó Crozier en una carta dirigida a sus superiores. “Los marineros no necesitan morir”. Pero algunos oficiales del Pentágono dijeron que se equivocó al dejar que su petición se hiciera pública.

Crozier “demostró un juicio extremadamente pobre en medio de una crisis”, creando una preocupación innecesaria para las familias, dijo Modly.

El exvicepresidente Joe Biden, que encabeza a los demócratas que quieren representar a su partido en las presidenciales de este año, condenó el domingo el despido diciendo a ABC que estaba “cercano a ser criminal”.

Biden dijo que le deberían haber dado “un reconocimiento”, no despedirlo.

En un video se muestran cientos de marineros vitoreando a Crozier mientras salían el viernes del barco.

Esper dijo a CNN que más de la mitad de la tripulación de 4,800 marineros del Roosevelt ha pasado por la prueba del coronavirus. Entre ellos, 155 marinos dieron positivo al examen, pero ninguno requirió hospitalización.