La profunda sonoridad de la voz del presidente Joe Biden confirma que su país está de regreso en el concierto internacional.

El miércoles, la representante comercial de Estados Unidos, la embajadora Katherine Tai, comentó a través de un comunicado que, aunque la Administración Biden “cree firmemente en la protección intelectual” de las vacunas contra la Covid-19, en aras de poner fin a esta pandemia “apoya el levantamiento de esas protecciones”.

Pocas horas después, su propuesta arrastró los precios de las acciones de Pfizer, Moderna, BioNTech y Novavax, entre otras empresas del sector farmacéutico, debido a que la explotación de la vacuna se extendería a un número indeterminado de empresas. De igual manera, la voz de Biden ha colocado cara a cara a mandatarios como Merkel y Macron; la canciller alemana no está de acuerdo que las farmacéuticas pierdan el control de sus patentes mientras que el presidente francés sí se alinea a la petición del estadounidense.

En octubre pasado, Sudáfrica e India propusieron eliminar las patentes de las vacunas para que la cobertura de vacunación a nivel mundial creciera a un ritmo acelerado y lograr de esta forma poner fin a la pandemia lo más rápido posible.

Estados Unidos es uno de los países que, junto a la Unión Europea, había bloqueado las negociaciones en el seno de la OMC para atender las peticiones de India y Sudáfrica. El director de la Organización Mundial de la Salud había calificado este escenario como un “fracaso moral catastrófico”. ¿Qué ocurrió para que el presidente Biden cambiara de opinión?

En siete meses han ocurrido varios cambios: se fue el presidente Trump; India se ha convertido en el epicentro de la pandemia en función del número de contagios y fallecimientos; Estados Unidos ha aplicado 250 millones de dosis de vacunas (completamente vacunadas, 107 millones de personas) y; finalmente, China y Rusia han utilizado la vacuna como una estrategia geopolítica para acercar su diplomacia a varias partes del mundo, algo que los demócratas se lo han recordado al presidente Biden de manera insistente.

No hay que olvidar que Alemania participó en la creación de la vacuna de Pfizer. La canciller Merkel y el director de la farmacéutica estadounidense, Albert Bourla, han puesto distancia de la propuesta de Biden. “La protección de la propiedad intelectual es una fuente de innovación y debe seguir así en el futuro".

La escasez de las vacunas beneficia a las farmacéuticas por la natural presión de su precio hacia arriba, pero la misma escasez mantiene vivo el virus matando a gente en la mayor parte del mundo, particularmente en los países más pobres.

Con su petición, el presidente Biden da un nuevo golpe a lo heredado por Donald Trump, pero sobre todo, confirma que su país tiene rasgos globales.