El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, defendió el miércoles el paquete de austeridad de su Gobierno diciendo que era necesario hacer sacrificios para salvar al euro, pero el principal sindicato del país dijo que planea convocar a una huelga.

El plan de austeridad del Gobierno italiano, que prevé recortes por 24,900 millones de euros a lo largo de dos años, amenaza con golpear aún más la popularidad de Berlusconi.

A última hora del martes, el Gobierno aprobó un drástico recorte a los fondos para los gobiernos locales y congeló los salarios de los empleados públicos, uniéndose a otros países europeos como España y Portugal que también debieron lanzar medidas de ajuste para evitar ser contagiados por la crisis griega.

El ministro de Economía, Giulio Tremonti, dijo que el paquete incluye una reducción del 10% en el gasto de los ministerios, la eliminación de varias agencias públicas y una ofensiva contra la evasión impositiva, al tiempo que confirmó un congelamiento por tres años de los salarios del sector público

Para los sindicatos italianos, el plan perjudica a los más pobres y no afecta a los ricos.

" Propondré la próxima semana al comité directivo una huelga general para fin de mes (junio)", dijo el secretario general del sindicato CGIL, Guglielmo Epifani, en una conferencia de prensa, agregando que sería una huelga de cuatro horas.

Las huelgas son comunes en Italia, pero un paro nacional aumentaría la presión sobre Berlusconi, que hasta ahora ha tratado de restar importancia a la crisis.

Berlusconi, que había mantenido un perfil inusualmente bajo en los últimos días, casi sin hacer declaraciones sobre los recortes, defendió el miércoles el plan de su Gobierno.

" Los sacrificios requeridos son indispensables para salvar al euro", dijo, agregando que los recortes de gastos de Italia eran menos draconianos que los aprobados en otros países de la UE.

"Estamos todos en el mismo barco", afirmó.

Los analistas dijeron que el plan de austeridad era un primer paso alentador, pero probablemente no suficiente en el largo plazo.

"Sentimos que esto debería ser un precursor de un período prolongado de mejor manejo fiscal. Italia necesita romper un ciclo prolongado de crecimiento modesto y alta deuda, de otra forma se mantendrá vulnerable a futuras crisis externas", dijo Raj Badiani, de IHS Global Insight.

Para las agencias de calificación, es clave que Italia confirme a los mercados su compromiso con la reducción del déficit.

La agencia Standard & Poor's consideró que el plan debería poner las finanzas públicas de Italia en una trayectoria más sostenible y preservar sus actuales calificaciones, mientras que Fitch dijo que Roma debería dar un nuevo vigor a sus planes de consolidación fiscal para apuntalar la calidad de su crédito.

La prensa italiana ha dicho que Berlusconi está molesto con el paquete elaborado por Tremonti porque cree que el ajuste es demasiado severo.

Pero Berlusconi negó esos rumores y agradeció públicamente a Tremonti.

"No hay enfrentamientos dentro del Gobierno", aseguró.

Los recortes, que suman un 1.6% del Producto Interno Bruto italiano, buscan asegurar que el déficit caiga por debajo del límite del 3 por ciento del PIB.

El Fondo Monetario Internacional dio la bienvenida al plan italiano y dijo que contener la masa de los salarios públicos debería ser el foco de las medidas.

"Las metas ahora deberían ser mantener la disciplina fiscal, reducir la carga de la deuda pública y aumentar la tasa de crecimiento de largo plazo", dijo el FMI en su revisión anual sobre la economía italiana.

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