En México se espera que el Papa impulse a un estrecho aliado: el presidente de México, el devoto católico Felipe Calderón, y a su partido que permanece rezagado en las encuestas para las próximas elecciones.

En Cuba, Benedicto XVI viene a mostrar el apoyo de Roma a un políticamente audaz cardenal que impulsa, suavemente, el cambio en la isla comunista.

En ambos países, las bancas de las iglesias a menudo permanecen vacías los domingos; el aborto, control de la natalidad y divorcio son legales y comunes, y la Iglesia Católica lucha para conseguir parroquianos, relevancia e influencia.

El viaje del Papa a Cuba se ha programado para celebrar el 400 aniversario del descubrimiento de la estatua de la Virgen de la Caridad, adorada por los fieles y admirada incluso por los comunistas como un símbolo de la unidad nacionalista.

En México, el Papa será recibido por Calderón cuyo partido, el PAN, fue fundado por los católicos conservadores. Después de casi 12 años en el poder, el PAN lucha por conseguir apoyo, mientras el país permanece sumergido en una violenta confrontación contra el crimen organizado.

Dos de los principales candidatos presidenciales, Josefina Vázquez Mota y Enrique Peña Nieto, son católicos. El candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, es cristiano, pero no católico.

Tratan de recuperar México. Ven que el partido en el poder es católico, con un presidente católico. El Papa entiende esto y quiere apoyarlo , expresó Soledad Loaeza, profesora del Colmex.