Túnez. El exdictador tunesino, Zine El Abidine Ben Ali, recibió su segunda cadena perpetua, en rebeldía al no estar presente, de un tribunal militar que lo condenó por complicidad en los asesinatos de manifestantes durante el levantamiento que lo derrocó el año pasado.

Ben Ali, quien se encuentra exiliado en Arabia Saudita, ya condenado a una sentencia de cadena perpetua en junio por la muerte de manifestantes en el sur de Túnez, donde el movimiento en su contra se iniciara en diciembre del 2010.

Túnez le ha pedido a Arabia Saudita extraditar a Ben Ali para que pueda hacer frente a éstos y muchos otros cargos en persona, pero nunca ha recibido una respuesta. Sin embargo, el gobierno tunesino se ha comprometido a llevar a Ben Ali y todos sus asociados a la justicia por los crímenes presuntamente cometidos durante sus 23 años de gobierno.

El último caso incluía a manifestantes asesinados en la capital y el norte del país.

En consecuencia, cerca de 43 funcionarios fueron juzgados y recibieron sentencias que van desde cinco años en prisión a cadena perpetua. El exjefe de la Guardia Presidencial, Ali Seriati, fue condenado a 20 años de prisión, mientras que el exministro del Interior, Rafik Belhaj Kacem, obtuvo 15 años. Ambos se encuentran en custodia.

Ben Ali y su familia están sujetos a docenas de demandas en los tribunales militares y civiles. El otrora autócrata ya ha sido condenado por delitos tan variados como de tráfico de drogas, tráfico de armas y abuso de fondos públicos, y ha sido condenado a un total de 66 años de prisión por tribunales civiles.

La revolución en Túnez desató una ola de movimientos pro democracia en Medio Oriente y África del Norte, que derrocaron a varios gobiernos y se conocieron como la Primavera Árabe.

Al menos 338 personas murieron y otras 2,147 resultaron heridas cuando el gobierno de Túnez reprimió a los manifestantes pro democracia.