La Habana. A dos meses de dejar el poder, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, priorizó una visita a Cuba y pidió a su sucesor, el derechista Sebastián Piñera, mantener un plan para incrementar inversiones en la isla.

En una suerte de despedida, la visita de Bachelet ocurre a poco de que su par Raúl Castro deje el mando en abril en manos de un gobernante más joven. El presidente cubano la recibió en el Palacio de la Revolución.

“Durante el encuentro, desarrollado en un ambiente fraternal, ambos mandatarios expresaron su satisfacción por el buen estado de las relaciones bilaterales y conversaron sobre la necesidad de fortalecer los nexos económico-comerciales y de cooperación así como las inversiones”, informó la cancillería cubana.

La presencia de la socialista Bachelet en La Habana ha sido criticada por sus opositores y algunos de sus aliados, pues consideran que responde más a convicciones personales e ideológicas que a temas de Estado y por no referirse a la situación de los derechos humanos en la isla.

En tanto, el presidente electo de Chile, el millonario Sebastián Piñera —crítico del gobierno comunista de Castro—, atizó sus cuestionamientos contra la isla.

“Creo que en Cuba tampoco hay democracia, libertades ni respeto a los derechos humanos. Por tanto, si yo fuera presidente y visitara Cuba, como lo hice cuando visité la isla, me reuniría con la disidencia”, dijo en Santiago. Piñera ya gobernó Chile entre 2010-2014.