BP reanudó la inyección de lodo pesado para intentar tapar la fuga de petróleo en el Golfo de México, en momentos en los que nuevos cálculos del gobierno estadounidense indican que el derrame es el peor en la historia del país.

Luego de una pausa de 18 horas para evaluar los resultados y traer más materiales, BP volvió a bombardear lodo a una presión alta hacia el pozo destapado. Este procedimiento nunca se había intentado a 1.524 metros (5.000 pies) de profundidad en el mar.

Funcionarios señalaron que no será hasta el viernes en la tarde o incluso el fin de semana cuando la compañía sepa si la maniobra tuvo éxito, luego de cinco semanas del inicio del derrame.

BP PLC insistió en que el procedimiento está progresando como se tenía planeado, pero reconoció que parte del lodo de la perforación se estaba filtrando de un tubo roto, junto al crudo.

``El hecho de que hayamos tenido un poco de lodo subiendo por el tubo de elevación no es ideal, pero no necesariamente significa que hay un problema'', dijo el vocero Tom Mueller.

Entretanto, nuevos cálculos del gobierno muestran que el desastre en el Golfo de México ha eclipsado por mucho la catástrofe ecológica del Exxon Valdez, para convertirse en el peor derrame petrolero en Estados Unidos.

Los científicos que estudian el pozo abierto en el Golfo de México dijeron que éste derrama entre dos y cinco veces más de lo que se había calculado.

La indignación por el derrame apunta a Washington, donde la directora de la agencia del gobierno que supervisa las perforaciones submarinas renunció el jueves y el presidente Barack Obama reaccionó con el anuncio de varias medidas para enfrentar la catástrofe.

La directora del Servicio Geológico de Estados Unidos Marcia McNutt, que conduce el equipo científico encargado de medir el derrame, dijo que dos grupos de investigadores que usaron métodos distintos establecieron que el pozo deja escapar al menos 1,9 millones de litros (504.000 galones) de crudo por día. Aclaró que los resultados son preliminares.

Uno de los equipos determinó que el pozo podría estar perdiendo hasta 3 millones de litros (798.000 galones) diarios y el otro grupo dijo que la cifra sería de cerca de 3,8 millones de litros (un millón de galones). El desastre del buque Exxon Valdez en Alaska en 1989 derramó 41 millones de litros (11 millones de galones).

Obama suspende perforaciones

El presidente estadounidense, Barack Obama, anunció el jueves la prolongación de la moratoria para perforaciones petroleras marítimas.

" Vamos a prolongar en seis meses la moratoria actual de entrega de nuevos permisos para excavar nuevos pozos submarinos", declaró Obama. Quedarán "interrumpidas 33 perforaciones de pozos de prospección submarina actualmente en curso en el Golfo de México", añadió.

La medida supone la suspensión de un proyecto de exploración petrolífera en Alaska que iba a ser atribuido al grupo anglo-holandés Shell, así como el congelamiento de la entrega de concesiones en las costas de Virginia (este).

Obama rechazó que su gobierno hubiera tenido una reacción lenta o insuficiente al derrame afirmando que la catástrofe "fue la principal prioridad" de su gobierno desde la explosión del 20 de abril, que dejó once operarios de BP muertos en la plataforma Deepwater Horizon, y provocó su hundimiento dos días más tarde, a 80 km de las costas de Luisiana (sur).

"Probablemente, tuve más reuniones sobre este problema que sobre cualquier otro desde la revisión de nuestra estrategia (de guerra) en Afganistán", dijo el presidente estadounidense.

De dos a tres millones de litros diarios de petróleo se escaparon del pozo de BP durante las últimas cinco semanas, según una nueva estimación proporcionada el jueves por un grupo de expertos designado por el gobierno, cifra tres veces superior a lo anunciado hasta la fecha.

Obama considera que el desastre ecológico subraya "la necesidad urgente" de desarrollar fuentes de energía renovables en Estados Unidos. "Ha llegado el momento de acelerar la competencia con países como China que ya han entendido que el futuro depende de las energías renovables", afirmó.

Estas decisiones suponen un cambio de la política energética del gobierno estadounidense, que a finales de marzo había anunciado un controvertido proyecto para multiplicar las operaciones de extracción petrolera en alta mar.

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