Nueva Orleans. El fin parece estar cerca para el pozo que genera el gran derrame del Golfo de México, según la declaración más optimista que hasta el momento se ha dado por parte de BP.

El largamente anticipado taponamiento del fondo del pozo que sería la inyección masiva de lodo y cemento a través de un pozo de alivio que se está perforando, para detener el flujo de petróleo tras la explosión de hace tres meses podría ocurrir este mismo mes.

En un mundo perfecto, sin interrupciones, es posible que estemos listos para taponar el pozo entre el 20 y 27 de julio , dijo el directivo de BP, Bob Dudley. El pozo de alivio avanza paralelo al pozo del derrame, el Macondo, que se ubica lateralmente a sólo 12 pies, se encuentra a 200 pies de alcanzar su objetivo de intercepción.

Pero el acercamiento final es lento y minucioso. Los ingenieros a bordo del barco perforador Development Driller III pueden penetrar la formación rocosa tan sólo10 pies (2.5 metros) a la vez, para luego retirar el taladro para colocar una sonda que detecta la señal magnética del forro y tubería de acero del Macondo. El optimismo de Dud­ley fue atemperado por el principal vocero de BP, Andrew Gowers, quien dijo que las expectativas del público no deben desbordarse y ratificó que la petrolera no ha modificado su fecha objetivo de agosto para el taponamiento del fondo.

El comentario de Bob Dudley fue en el sentido de que es teóricamente posible, pero improbable que ocurra un poco antes .

El almirante retirado de la Guardia Costera, Thad Allen, quien es el comandante nacional del incidente, fue más cauteloso, pues dijo que prefiere quedarse corto en la promesa de clausura del pozo que quedar mal . Así, Allen comentó que sostiene su fecha objetivo de mediados de agosto.

La intercepción del Macondo ocurrirá en un punto donde hay tanto un forro de acero de 9 pulgadas como un tubo de 7 pulgadas adentro. No se sabe si el crudo y gas están fluyendo dentro de esas estructuras, en el espacio entre ellas, conocido como el anillo, o ambas.

Podría necesitarse más de una inyección de lodo para rellenar todos los espacios por donde fluyen los hidrocarburos a la superficie. Después del lodo viene la inyección de cemento. Cada una requiere entre siete y 10 días, explicó Allen.

La incertidumbre sobre la condición del Macondo junto con la posibilidad de que las tormentas tropicales interrumpan las operaciones de rescate hacen muy imprecisa una predicción sobre cuándo el pozo podrá ser tapado.