Washington. Los meses previos a las elecciones son aquellos en que las democracias liberales tienden a ser más vulnerables. En los últimos años, este fenómeno se ha dejado ver con claridad en el ciberespacio.

Francia, Alemania y Estados Unidos se encuentran entre los países afectados por ataques cibernéticos de gobiernos extranjeros desde el 2016, en los que particularmente han resultado afectados los partidos o los parlamentos.

Australia parece ser la más reciente víctima de un ataque de este tipo, luego de que el primer ministro conservador Scott Morrison anunciara que el Parlamento y los principales partidos del espectro político se vieron afectados.

Una intrusión que parecía limitada en la red parlamentaria fue dada a conocer hace dos semanas, pero una posterior investigación reveló que el ataque cibernético fue mucho más extenso.

Morrison dijo que la intrusión había sido planeada por un actor estatal sofisticado, pero se abstuvo de mencionar el nombre del país sospechoso. Sin embargo, dijo que el ataque no había logrado violar la seguridad del sistema electoral.

Se espera que las elecciones en Australia se celebren en algún momento del mes de mayo, y China se ha convertido en un punto de discusión.

El gobierno de Morrison prohibió a la empresa Huawei suministrar la red 5G en el país. Algunos advierten que el enfoque menos conciliatorio de Morrison podría poner en peligro sus lazos económicos con el gigante socio regional, China.