Atenas. MIENTRAS LAS autoridades luchan por evitar el incumplimiento en la deuda externa que sellaría el destino de Grecia como un paria financiero, este país también enfrenta la amenaza del colapso del imperio de la ley.

Miles de personas se han unido al movimiento No pagaré, el cual rechaza cubrir las cuotas de autopistas, pasaje en autobuses y hasta tarifas en hospitales públicos. Para bloquear un proyecto de rellenado, todo un pueblo al sur de Atenas se levantó en contra del gobierno, quemando la maquinaria y destruyendo una carretera de acceso.

Las protestas son emblemáticas del descontento social que se extiende por Europa en respuesta a la nueva era de austeridad. Justo cuando Estados Unidos empieza a pensar en profundos recortes al gasto, países como Grecia se topan con una reacción popular que se ha extendido más allá de la simple desobediencia civil.

Tal vez lo más preocupante, según analistas políticos, es el resurgimiento de un movimiento anarquista que tiene una larga historia en Europa. Aunque los militantes anarquistas han desquiciado la vida en Grecia durante años, las autoridades aseguran que la rabia contra el gobierno ha dado origen a docenas de grupos de anarquistas amateurs , cuyas tácticas incluyen colocar bombas lacrimógenas en los buzones de correo y destruir cajeros automáticos.

Algunos ataques han llegado más allá, enfatizando el temor de que esté de regreso el tipo de violencia izquierdista que asoló a Europa en los años 70 y 80.

Luego de que guerrillas urbanas enviaron paquetes explosivos a varios líderes europeos y detonaron una poderosa bomba frente a una corte ateniense el año pasado, las autoridades han efectuado redadas que resultaron en docenas de arrestos y el decomiso de arsenales con ametralladoras, granadas y materiales explosivos.

Muchos de los anarquistas son frustrados estudiantes de nivel medio superior con su propio portal , expresó Mary Bossi, una de las principales expertas en terrorismo del país. Como seguimos comprobando, hay otros que tienen el potencial de ser un verdadero peligro , aseveró.

El malestar social se ha exacerbado por la austeridad y los recortes presupuestarios, que han obligado al gobierno a reducir servicios públicos, despedir burócratas y otras medidas, agravando el desempleo y sumiendo al país en una crisis económica que tiende a agravarse.