Varios bombardeos azotaron diversas zonas de Bagdad y el norte del país, matando al menos a 30 personas en los primeros ataques importantes en Irak en casi un mes. La violencia ha avivado los temores de que los insurgentes traten de destruir la confianza que existe en el gobierno liderado por los chiitas en medio de crecientes tensiones sectarias.

Funcionarios anunciaron que, en total, los extremistas lanzaron 12 ataques en la capital iraquí y en las ciudades de Kirkuk, Samarra, Baquba, Dibis y Taji. También dispararon morteros hacia las ciudades de Beiji y la ciudad natal de Saddam Hussein, Tikrit, pero no se reportaron heridos en esta última.

Cerca de 100 personas resultaron heridas en las explosiones que ocurrieron durante un periodo de una hora y 15 minutos. La mitad de las bombas estaban dirigidas a las fuerzas de seguridad y funcionarios del gobierno, los dos blancos más frecuentes de los ataques insurgentes.

Nadie se atribuyó la responsabilidad de los ataques, pero el portavoz militar de Bagdad, el coronel Dhia al-Wakeel, expuso se parecían a las efectuadas por Al-Qaeda.

Quieren enviar el mensaje de que pueden atentar en contra de la estabilidad que se ha logrado recientemente. Pero esto no va a disuadir a nuestras fuerzas de seguridad , manifestó Al-Wakeel.

Las agresiones marcaron las primeras ofensivas importantes en Irak en casi un mes, aunque las actuales batallas políticas entre el gobierno liderado por los chiitas y altos funcionarios sunitas y kurdos han amenazado con acrecentar las latentes disputas sectarias.