Al menos 50 personas murieron el domingo en una triple explosión cerca de una mezquita chiita al sur de Damasco, un ataque reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) que coincide con las negociaciones de paz sobre Siria en Ginebra.

Un coche bomba estalló frente a una estación de autobús cerca de la mezquita de Sayeda Zeinab, al sureste de la capital siria, informó la agencia Sana. Luego, dos kamikazes se hicieron estallar cuando la gente se comenzó a congregar en el lugar de la explosión, dejando 110 heridos.

Un fotógrafo de la AFP describió desde el lugar del ataque importantes daños, incluyendo un profundo cráter en el suelo provocado por las explosiones.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), 63 personas murieron, incluyendo 29 civiles, algunos niños, y 25 activistas chiitas extranjeros, aunque la oenegé no precisó sus nacionalidades.

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En un comunicado divulgado en las redes sociales, el grupo yihadista Estado Islámico reivindicó de inmediato el atentado.

"Dos soldados del califato llevaron a cabo operaciones en una guarida de infieles en la zona de Sayeda Zeinab, matando al menos a 50 personas e hiriendo a 120", dijo el grupo radical sunita.

Los chiitas son a menudo blanco de grupos yihadistas, entre ellos el EI, que considera a los miembros de esta comunidad como herejes.

La mezquita de Sayeda Zeinab alberga el mausoleo de una de las nietas del profeta Mahoma y a él peregrinan diariamente muchos chiitas procedentes de Irán, Irak, el Golfo y Líbano.

En febrero del 2015, la mezquita ya fue blanco de un atentado suicida que dejó cuatro muertos y 13 heridos. Ese mismo mes, una explosión contra un autobús de peregrinos chiitas libaneses mató al menos a nueve personas en un ataque reivindicado por el Frente al Nosra, la rama siria de Al Qaida.

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Inmediatamente después del atentado, las fuerzas de seguridad acordonaron el perímetro e instalaron puestos de control. Miembros del grupo chiita libanés Hezbolá también se desplegaron para mantener la seguridad en el lugar, según el OSDH.

El Hezbolá, fiel aliado del presidente sirio Bashar al Asad, ha enviado a combatientes para apoyar a las tropas del gobierno contra la rebelión que empezó en marzo de 2011.

El atentado coincide con la reunión en Ginebra de delegados del régimen sirio y de la oposición para participar en conversaciones de paz auspiciadas por la ONU para poner un fin a cerca de cinco años de guerra.

Pero el proceso de paz se tambalea incluso antes de haber comenzado, aunque este domingo se registraron avances.

Al final de la tarde el delegado de ONU para Siria, Staffan de Mistura, anunció que el lunes se reunirá por separado con los representantes del gobierno de Bashar al Asad y de la oposición.

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"Es una ocasión histórica que no debe desperdiciarse", declaró el domingo de Mistura tras reunirse con los delegados de la oposición.

El conflicto sirio ha dejado más de 260,000 muertos desde el 2011 y empujado al exilio a millones de personas.

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