BOGOTA. - Las operaciones aéreas en una amplia región del suroeste de Colombia se retrasaron el sábado a consecuencia de un ataque de guerrilleros de las FARC contra un radar y un sistema de antenas claves para la aviación comercial, informó la Aeronáutica Civil.

En el ataque de las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) iniciado el viernes en la noche contra el cerro de Santa Ana, en el departamento del Cauca, murió uno de los policías que vigilaban las instalaciones aeronáuticas, dijeron las autoridades.

"Por factores externos a la aviación, las comunicaciones aeronáuticas, en el suroccidente del país, han sido interrumpidas momentáneamente por cuenta de un ataque terrorista perpetrado por grupos al margen de la ley a las instalaciones civiles de la entidad, en el cerro de Santa Ana", precisó un comunicado de la Aeronáutica Civil.

Pese a que las FARC han sido debilitadas por una ofensiva militar que ha resultado en la muerte de varios de sus comandantes y en la deserción de miles de sus combatientes, el ataque comprobó que el grupo rebelde aún tiene capacidad de perpetrar golpes de gran impacto.

La Dirección General de la Policía dijo que los guerrilleros lanzaron misiles de fabricación casera -cilindros de gas repletos de explosivos- contra el radar y atacaron a los efectivos acantonados en la zona con ráfagas de fusil y ametralladora.

El radar averiado por el ataque de las FARC -consideradas como una organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea- cubre unos 300 kilómetros y además de controlar los vuelos comerciales, sirve de apoyo a las Fuerzas Militares para combatir el tráfico de drogas en el espacio aéreo del suroeste del país.

"Reparar el radar nos tomará varios meses. La solución que hemos contemplado para no tener problemas con la seguridad de los vuelos es espaciar las frecuencias a lo largo y a lo ancho.

Aún no sabemos si se va a disminuir el número de vuelos, pero sí habrá retrasos", dijo el director de la Aeronáutica Civil, Santiago Castro.

Colombia afronta un conflicto interno de casi cinco décadas y aunque los ataques, los asesinatos, las masacres y los secuestros se han reducido por la ofensiva militar contra la guerrilla que fue obligada a replegarse a apartadas zonas montañosas y selváticas, no se vislumbra una negociación de paz.

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, exige que las FARC liberen a todos los secuestrados, suspendan sus hostilidades y depongan las armas en una desmovilización, condiciones que la guerrilla rechaza por considerarlas como una rendición.

Santos dijo que el ataque contra el radar que afecta a miles de viajeros es "la máxima demostración de debilidad y desespero" de la guerrilla por la ofensiva de las Fuerzas Militares.