El inicio de la 'caravana' proselitista del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva por el sur de Brasil estuvo marcado este lunes en Bagé por incidentes entre partidarios y adversarios del líder de izquierda amenazado de prisión.

Unos 150 productores rurales, con banderas de Brasil y sus tradicionales atuendos 'gaúchos', se reunieron con sus tractores frente a la universidad Unipampa de esta localidad del estado de Rio Grande do Sul.

Un grupo de policías armó un cordón para separarlos de un centenar de simpatizantes del Partido de los Trabajadores (PT) y de movimientos de izquierda que aguardaban la llegada del Lula al son de acordeones.

Ambos lados se increparon. Unos gritaban "Lula, ladrón, tu lugar es la prisión" y los otros respondían: "Lula, guerrero, del pueblo brasilero".

El cortejo de la caravana, formado por varios autobuses blancos, entró en la universidad bajo escolta policial y de simpatizantes del PT.

Junto a Lula estaban la expresidenta Dilma Rousseff, destituida en 2016 por el Congreso, y otros altos dignatarios del PT.

Lula: "Volveremos"

En una arenga ante sus simpatizantes al final de la mañana, Lula reivindicó los avances sociales de sus dos mandatos (2003-2010) y se mostró desafiante.

"Esas personas que se manifiestan contra nuestra venida aquí deberían haber ido a protestar cuando inauguramos esta universidad. Y deberían explicarnos por qué Brasil fue el último país de América Latina en tener una universidad", proclamó el exdirigente sindical desde una tarima montada en un autobús.

"Pero si a alguien no le gustamos, vengo a avisar que volveremos", anunció.

Por la tarde, Lula se desplazará a la ciudad fronteriza de Santana do Livramento (Rivera del lado uruguayo), donde mantendrá un encuentro con el expresidente uruguayo José Mujica.

Lula es favorito para las elecciones de octubre, pero la admisión de su candidatura parece improbable, después de haber sido condenado en enero en segunda instancia a doce años y un mes de cárcel por corrupción pasiva y lavado de dinero.

La corte lo halló culpable de haber recibido un apartamento de lujo en un balneario paulista a cambio de favorecer contratos de la constructora OAS en Petrobras.

Durante la gira, que se prolongará hasta el 28 de marzo, un tribunal de apelación podría pronunciarse sobre los últimos recursos que, de ser rechazados, podrían conducir a su encarcelamiento inmediato.

El expresidente, que enfrenta otras seis causas judiciales, se declara inocente en todas y denuncia un acoso judicial para impedir que vuelva al poder.

"Si se atreven a detenerme estarán cometiendo una barbaridad jurídica y seré un preso político", afirmó Lula el viernes pasado, en la presentación de un libro de conversaciones que mantuvo con periodistas y analistas.

Entre los detractores de Lula en Bagé, el productor rural Fernando Resner, de 35 años, explica que vino para denunciar "el comunismo".

"Lula representa eso. Lo que hizo en ocho años de gobierno fue empobrecer al país, destruirlo. Estoy aquí para apoyar su encarcelamiento", declaró Resner, vestido con botas, pantalones bombacho y sombrero.

Tanara Lucas, una responsable de relaciones públicas, de 32 años, cree en cambio que Lula fue "condenado sin pruebas concretas".

"Un sabe que lo condenaron por ser quien es. No es justicia contra la corrupción, es tratar de desembarazarse de un hombre que ayuda a los pobres", agregó.