Grupos de manifestantes incendiaron el viernes montones de basura en Nápoles y bloquearon las principales carreteras con desperdicios después de que el presidente Giorgio Napolitano irrumpiera en la crisis y dijera que estaba alarmado por las condiciones en la ciudad italiana.

Los bomberos sofocaron unos 65 incendios en la basura durante la noche en la tercera ciudad italiana y sus alrededores, en el sur del país, donde había pilas de residuos incendiadas de hasta dos metros de altura.

El primer ministro, Silvio Berlusconi, ha prometido repetidamente poner fin a la crisis crónica de la basura que se prolonga desde hace años, pero las montañas de desperdicios continuaban en la ciudad en medio de las calurosas temperaturas veraniegas y los vertederos estaban saturados.

Napolitano, que visitó la ciudad el 13 de junio, presionó al Gobierno de Berlusconi para que tomara acciones.

"Es absolutamente esencial y urgente intervenir en el alarmante y agudo deterioro de la crisis de la basura en Nápoles", dijo Napolitano al diario local Il Mattino.

Añadió que había expresado su preocupación a Berlusconi respecto de que el gabinete no había logrado aprobar un decreto que permitiera llevar los desechos a otras regiones.

El alcalde recientemente elegido de Nápoles, Luigi de Magistris, advirtió de los riesgos sanitarios inminentes de la quema de desperdicios y dijo que el Gobierno central estaba evitando sus responsabilidades.

"Ciertos intereses quieren que Nápoles siga bajo pilas de basura", dijo Magistris, que es del partido de la oposición Italia de Valores (IDV), en una entrevista con La Repubblica. "Es evidente viendo lo que el Gobierno no ha hecho", añadió.

La emergencia, que contribuyó a la caída del predecesor de Berlusconi, es el resultado de años de fracaso político, corrupción y la influencia de la mafia local que controla los servicios de recogida de basura.

Berlusconi, que a menudo cita la limpieza de las calles de Nápoles poco después de volver al poder en el 2008 como uno de sus grandes éxitos, culpa a los políticos locales de los problemas, pero muchos manifestantes lo ven como un fracaso del Gobierno.

RDS