Washington. Desde la Casa Blanca y el cuartel de los demócratas, que busca a su candidato presidencial, los políticos han encontrado en Amazon un popular saco de boxeo, acusando al gigante minorista de pagar salarios ridículos a los trabajadores que se encuentran en sus almacenes, y de no pagar impuestos.

Éstas son dos de las razones por las que Amazon ha cortejado a los miembros del Congreso para que recorran los pisos de sus gigantescos almacenes, reportando las visitas en sus cuentas de redes sociales.

La semana pasada, por ejemplo, en la cuenta de Amazon en Twitter se pudo ver un retuit de la cuenta de la senadora republicana Marsha Blackburn, describiendo su gran recorrido por el almacén de Amazon en Chattanooga.

Blackburn, una de las críticas de Amazon, preside el grupo de trabajo sobre tecnología del Comité Judicial del Senado, encargado entre otros temas de lo relativo a la privacidad, la seguridad de los datos, la censura y la competencia.

En Estados Unidos, Amazon emplea a cerca de 250,000 trabajadores por hora, muchos de los cuales realizan trabajos extenuantes y mundanos, como caminar muchos kilómetros al día, recoger artículos de los estantes o empacar productos en cajas.

En respuesta a las críticas, Amazon ha comenzado a hacer una campaña para revertir su mala imagen.