Los opositores sirios llamaron a nuevas manifestaciones contra el régimen del presidente Bashar al Asad, mientras el Consejo de Seguridad de la ONU debatía un proyecto de condena por la represión de Damasco contra la oposición.

Una fuente gubernamental turca dijo este jueves a la AFP que otros 1.000 sirios llegaron a Turquía desde el miércoles, elevando a 1.600 el total de refugiados que cruzaron la frontera, huyendo de la represión del régimen contra la revuelta iniciada el 15 de marzo.

Por su parte, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas empezó a debatir el miércoles un texto que condena a Siria. Las potencias europeas presionaron al Consejo para que condene a Damasco, en tanto Rusia y China expresaban una fuerte oposición a la propuesta.

Gran Bretaña, Francia, Alemania y Portugal presentaron una nueva resolución que pide el cese "inmediato" de la violencia y el levantamiento del estado de sitio en las ciudades afectadas, señaló el embajador de Gran Bretaña en la ONU.

La cancillería rusa repitió este jueves que Rusia se opone a una resolución de la ONU sobre Siria, estimando que "la situación en ese país no es una amenaza para la seguridad y la paz en el mundo" y que una resolución de ese tipo podría provocar "una escalada aún mayor".

Ante numerosos "informes alarmantes sobre los constantes esfuerzos del gobierno sirio para aplastar despiadadamente las manifestaciones civiles", la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, instó a las autoridades a "cesar sus ataques contra su pueblo".

El papa Benedicto XVI también exhortó este jueves a las autoridades sirias a respetar "la dignidad inalienable" de las personas, al recibir en el Vaticano al nuevo embajador de Siria.

Siria es un país multiétnico con árabes y kurdos y también multiconfesional. Los sunitas son mayoritarios. Los alauitas, en el poder desde hace 50 años, establecieron relaciones privilegiadas con los cristianos, que representan 7,5% de la población de unos 20 millones.

Por su parte, los militantes por la democracia llamaron a una nueva jornada de manifestaciones el viernes, instando a las tribus del país a movilizarse contra el régimen.

"Las tribus apoyan a cualquier revolucionario. El pueblo quiere hacer caer el régimen (de manera) pacífica y bajo la bandera de la unidad nacional", afirma la página Facebook de "Sirian Revolution 2011", que bautizó la jornada como el "Viernes de las tribus".

"Hemos apoyado la revolución desde el primer día. El régimen tiene que saber que todos los componentes de la sociedad se oponen a él", afirma un comunicado de las tribus de la ciudad de Homs (centro) publicado en la misma página Facebook.

Por su parte, las tribus de Haurane, una región del suroeste de Siria que incluye las ciudades de Deraa y Sueida, destacan su "apoyo a la revolución" en la misma página y agregan: "Exhortamos a las tribus de Alep, Deir Ezzor, Raqa, Homs, a unirse a nosotros".

Desde el 15 de marzo, los militantes opositores llaman a manifestaciones los viernes después de la oración musulmana semanal, y cada vez utilizan consignas diferentes.

Según organizaciones de defensa de los derechos humanos, más de 1.100 civiles han muerto en la represión desde que comenzó el movimiento.

DOCH