Ottawa. Al menos 10 personas murieron y otras 15 resultaron heridas luego de que un individuo que conducía una camioneta blanca las arrollara sobre la transitada calle Yonge en Toronto, Canadá.

El jefe de servicios de Policía, Mark Saunders, dijo que “las acciones definitivamente parecen deliberadas”, aunque no confirmó que se tratara efectivamente de un atentado.

El conductor fue arrestado e identificado como Alex Minassian, de 25 años. Sobre su persona, pocos datos han trascendido. El jefe de Policía informó a los medios que la fuerza de seguridad “no tiene nada en los archivos” sobre el sospechoso.

Minassian, quien no portaba armas,  fue detenido por un solo agente de la Policía de Toronto sin necesidad de disparar un solo tiro, apenas a un kilómetro del lugar en que arrolló a decenas de personas. Videos en las redes sociales mostraban al conductor, vestido de negro, apuntando a un agente con lo que parecía un arma, algo que la Policía aclaró que no lo era. Luego, fue arrojado al piso, esposado, y dijo a los oficiales: “Dispárenme en la cabeza”.

Las autoridades dijeron que creen que se trata de acciones deliberadas y no de un accidente, pero al cierre de la edición no confirmaban que se trató de un atentado. En todo caso, el área de la tragedia se extendió una distancia de una milla aproximadamente.

Con excepción de un helicóptero policial que sobrevolaba el lugar, el incidente provocó un silencio espeluznante en una de las calles más concurridas de la ciudad, que se llenó por la tarde de personas que disfrutaban de uno de los primeros días cálidos y soleados del año después de un largo invierno.

Mientras que los canadienses están orgullosos de vivir en un país donde las tasas de criminalidad son bajas y la diversidad étnica es más celebrada que temida, varios incidentes relacionados con el terrorismo en los últimos años han recordado a los habitantes que Canadá no es inmune a los tipos de eventos que han afectado a Europa y Estados Unidos.