Militantes del Estado Islámico de Irak y el Levante, vinculado a Al Qaeda, tomaron el control de la mitad de las ciudades iraquíes de Faluya y Ramadi, en la provincia de Al Anbar, al oeste de Bagdad, informaron hoy fuentes del Ministerio de Interior.

"Una mitad de Faluya está bajo control del Estado Islámico de Irak y el Levante, la otra la controlan las milicias armadas, mientras una parte de la ciudad de Ramadi también ha sido ocupada", dijo la dependencia, citada por la cadena de televisión qatarí Al Yazira.

Desde esta madrugada se reanudaron los cruentos enfrentamientos entre decenas de milicianos armados de ambas ciudades y los "terroristas" de Al Qaeda, agregó la fuente sin especificar el número de víctimas.

Además de las milicias tribales, el ejército y la policía iraquíes están combatiendo a milicianos de Al Qaeda en Jalidiya, al este de Ramadi, así como en Al Siyar, al norte de Faluya.

El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, ordenó la víspera enviar refuerzos militares a la provincia de Al Anbar, escenario desde hace dos días de severos enfrentamientos entre el ejército y grupos de hombres armados.

Con esa decisión, al Maliki dio marcha atrás a su instrucción emitida un día antes de que las tropas se retiraran de la zona al considerar que las Fuerzas Armadas habían "vencido en su ataque a los nidos de Al Qaeda", tras el desalojo de sunitas en Ramadi, el lunes pasado.

La violencia se intensificó luego que el ejército lanzó el lunes un operativo para retirar un campamento de protesta contra el gobierno en Ramadi.

Las autoridades denunciaron que el campamento albergaba extremistas armados, pero los manifestantes negaron las acusaciones y aseguraron que sólo protestaban legítimamente contra la discriminación y malos tratos a la minoría sunita por parte del gobierno.

A finales de 2012, miles de iraquíes sunitas iniciaron protestas masivas en varias ciudades del país para pedir la liberación de detenidos sin cargos y la anulación de la ley antiterrorista.

Las protestas terminaron convertidas en campamentos permanentes en las capitales de las provincias de mayoría sunita, incluida Al Anbar.

En la época del fallecido Saddam Hussein eran los sunitas quienes dominaban el gobierno iraquí, pero tras la invasión de Estados Unidos y la caída del régimen anterior, los chiítas pasaron a controlar varios cargos clave, incluido el de primer ministro.

Irak vive en la actualidad una escalada de violencia sectaria originada por el conflicto entre sunitas y chiítas, además por atentados, que dejaron en 2013 unos 8,868, entre ellos 7,818 civiles, la cifra más alta en cinco años.

El balance dado a conocer por la Misión de Asistencia de Naciones Unidas para Irak (UNAMI) difiere del facilitado por las autoridades iraquíes, que han cifrado en 7,154 el número de muertos y de la organización británica Iraq Body Count, que da cuenta de 9,475.

nlb