El presidente sirio Bashar al-Assad, cuyo régimen está inmerso en una guerra civil que ha matado a decenas de miles de personas, dio una alegre entrevista a visitantes anónimos, según lo informado por un periódico afín, en la que reveló con desenfado que su esposa está embarazada. Asma al-Assad, de 37 años, joven madre de tres y nacida en Gran Bretaña, a quien la revista Vogue le hizo un caluroso perfil por su estilo y elegancia en febrero del 2011 y, poco después, fuera puesta bajo severas sanciones económicas por la Unión Europea por su papel en los abusos del Estado.

Bashar al-Assad dio la noticia en una reciente charla con misteriosos visitantes anónimos, que transmitieron sus observaciones al diario Al-Akhbar, en Beirut, descrito a menudo como alineado con movimientos antioccidentales tales como Hezbollah. Al-Assad pasó la mayor parte entrevista insistiendo, contra toda evidencia, que su régimen estaba seguro de su inminente victoria en la guerra civil del país.

Me costó trabajo encontrar otro ejemplo de un líder militar que haya hecho algo así durante una guerra civil y los ejemplos de lo que ocurre con las familias en el liderazgo cuando su bando pierde pueden ser inquietantes.

Pero si la historia sobre el embarazo de su esposa es cierta, tal vez Bashar al-Assad realmente se cree lo que dice acerca de su popularidad y de su inminente victoria.