Ginebra. La amenaza de Estados Unidos de abandonar el Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU, al que Washington acusa de ser injusto con Israel, resurgirá de nuevo como una espada de Damocles en la sesión de la institución que empieza el lunes.

Hace un año, la representante de Estados Unidos en la ONU, Nikki Haley, hizo un discurso pidiendo la reforma de este organismo, creado en el 2006 en Ginebra para sustituir a la Comisión del mismo nombre.

Pero nada ha cambiado desde entonces. Aunque existe un proceso de reforma, se trata ante todo, según el presidente del Consejo, el esloveno Vojislav Suc, de “racionalizar el trabajo y mejorar su eficacia”, sin tratar cuestiones políticas.

El temor a una retirada de Estados Unidos ha resurgido con la reciente publicación de un proyecto de resolución estadounidense que propone una reforma en profundidad del CDH, hasta ahora formado por 47 estados elegidos por la Asamblea General de la ONU.

La propuesta de Washington es que la exclusión del CDH de los estados que cometan graves violaciones de los derechos humanos se haga por mayoría simple y no por la de dos tercios.

También piden reforzar el proceso de selección de los estados miembro y que la cuestión de los “derechos humanos en Palestina” no se incluya sistemáticamente en la agenda del CDH, como hasta ahora.

Estados Unidos denuncia desde hace años el hecho de que Israel es el único país del mundo que tiene un punto fijo, el llamado punto 7, en el orden del día de cada una de las tres sesiones anuales del CDH.

A pesar de que muchos países son favorables a la reforma, la propuesta estadounidense fue acogida con prudencia.

“Si (Estados Unidos) se retira, podemos esperar consecuencias importantes para el Consejo”, dijo el embajador de Suiza ante la ONU en Ginebra, Valentin Zellweger.

Estados Unidos sólo esta en el CDH desde los tiempos de la administración de Barack Obama, que rompió con el boicot de su predecesor, George W. Bush.