¿Es mera coincidencia o el comienzo de una tendencia? Primero, el expresidente Bill Clinton se estrenó en el mundo de la ficción literaria con la ayuda de un experto en tramas policíacos, James Patterson, a través de la novela El presidente ha desaparecido (The President is Missing). La obra refleja lo que el mismo título indica y ocurre durante una importante crisis global.

Ahora, el expresidente Barack Obama y el exvicepresidente Joe Biden han sido reimaginados como un dinámico dúo de detectives en un thriller en formato de cómic llamado Hope Never Dies (La esperanza nunca muere) de Andrew Shaffer en donde aborda la epidemia de opioides.

Si el próximo año, Jimmy Carter aparece como el autor o estrella de una novela de suspense, sabremos que estaremos presenciando el surgimiento de una moda o género literario en la que los expresidentes y vicepresidentes demócratas regresan al poder para arreglar los problemas del mundo.

The President Is Missing es una historia simple. Clinton y Patterson dan vida a un imaginario mandatario estadounidense de nombre Jonathan Duncan. En la historia, sumergen al lector en interesantes secretos sobre la forma en que se mueven los hilos en la Casa Blanca. Desafortunadamente, no se puede decir lo mismo de la trama soñolienta de Hope Never Dies.

La premisa inicial es que un veterano conductor de la red estatal interurbana de trenes Amtrak, que opera la ruta entre Delaware y Washington, y de quien Biden se hizo amigo durante sus largos años en el Senado, es encontrado muerto en un tramo desierto de la vía del tren a las afueras de Wilmington. Dado que se encuentra un sobre de heroína en el bolsillo del muerto, la policía cree que se desmayó y se trata sólo de una víctima más de las drogas. Pero Biden no puede creerlo. Aburrido de su vida después de la vicepresidencia, de tomar siestas y esperar que su ex-BFF —best friends forever, mejores amigos para siempre—, el trotamundos, Barack, llame, Biden aprovecha la oportunidad para ser útil. Recorre los alrededores de las tabernas donde venden hachís de Wilmington, llevando a cabo una torpe investigación sobre quién drogó y arrojó a su viejo amigo conductor de Amtrak a las vías.

El gancho de trama es que Biden no va solo por mucho tiempo. De hecho, el asesinato simplemente sirve como una excusa para reunir a Joe y Obama. Toda la atracción de Hope Never Dies está albergada en la brillante ilustración de portada de esta novela de bolsillo: Joe haciendo muecas al volante de su automóvil deportivo, con Barack de pie a su lado en el asiento de copiloto, sostenido y apuntando con el brazo derecho hacia el frente. De esa imagen se puede escuchar un: “¡Sí, podemos resolver este crimen!”. En verdad, por sí sola la imagen de la portada vale la pena comprar el cómic.

Algunos aspectos de esta novela resultan demasiado incrédulos. Por ejemplo, cuando Barack y Joe se ven obligados a compartir una cama doble en un motel de mala muerte mientras se esconden de los delincuentes y del Servicio Secreto.

En lo ligero está la clave

Como suele ser el caso con la screwball comedy (comedia loca o zigzagueante), los episodios más ligeros son los más divertidos. Por ejemplo, una escena de persecución en la que Biden y Obama, junto con el único agente del Servicio Secreto del presidente agazapado en el asiento trasero, bajan velozmente por un camino rural, tratando de atrapar a un miembro de una pandilla de motociclistas que podría estar involucrado en el asesinato. Biden, quien conduce, dice: “La motocicleta giró en torno a un sedán con placas de Vermont e hice lo mismo. Cuando pasamos el sedán, vislumbré un pequeño mechón de pelo blanco asomándose por la ventana. La cabeza del conductor estaba muy baja, era un milagro que él pudiera ver. Un par de manos huesudas colgaban del volante como figuras de Halloween”. “Todos saluden a Bernie (Sanders)”, dije.

Yo me reí, pero si no lo hiciste, tal vez este jugueteo, dulcemente tonto como es, no sea para ti. La palabra es que “la esperanza nunca muere” es sólo la primera de una serie proyectada de misterios Obama-Biden. Eso puede ser demasiado de este bromance incluso para aquellos que piensan que la última administración fue de lo que están hechos los sueños.