Manila.- Fuertes lluvias caían el miércoles sobre la capital de Filipinas y desataban una nueva alerta, mientras trabajadores de emergencias proporcionaban alimento, agua y ropa a casi 1 millón de personas afectadas por calles convertidas en ríos tras 11 días consecutivos de aguacero monzónico.

Alrededor de 60% de Manila, una ciudad de unos 12 millones de habitantes, permanecía inundada, dijo a Reuters Benito Ramos, jefe de la agencia nacional de desastres naturales.

El riesgo para la población reapareció en las primeras horas de la tarde del miércoles tras la caída en una hora de un aguacero de 54.7 milímetros (mm), apenas por debajo del récord de 56,58 mm en una hora que en septiembre del 2009 inundó la capital y provocó la muerte de más de 700 personas y causó 1.000 millones de dólares en daños a propiedades.

El comité climático emitió una nueva alerta meteorológica ante la caída del aguacero, apenas horas después de haber levantado una advertencia previa. Pero muchas personas se han negado a abandonar sus hogares inundados, por temor a perder sus bienes, dijo Ramos.

"También estamos pidiendo que evacúen a las personas que viven sobre las riberas", agregó el funcionario. "Si hay necesidad de que los obliguemos a dejar sus casas, lo haremos por su propia seguridad", indicó Ramos.

Desde el martes, 19 personas fueron reportadas muertas, lo que elevó la cifra de decesos a 72 desde que comenzaron las lluvias fuertes, cuando el tifón Saola golpeó las zonas norteñas de la isla principal Luzon a fines de julio.

Los mercados financieros reabrieron tras haber estado cerrados el martes, pero las escuelas y muchas oficinas se mantuvieron cerradas por segundo día. Algunos organismos públicos suspendieron sus operaciones el miércoles por la tarde.

Jesse Robredo, secretaria de Interior, dijo que el Gobierno ha comenzado a delinear planes para reubicar de manera permanente a los residentes de las riberas y zonas costeras con el fin de reducir las pérdidas humanas y de propiedades durante el resto de la temporana de tifones y monzones.

La agencia nacional de desastres naturales dijo el miércoles por la mañana que al menos 850,000 personas estaban varadas o fuera de sus casas, muchas en busca de alivio en zonas de refugio temporal abarrotadas de gente.

"Esperamos ir a casa porque es difícil aquí. Las condiciones para dormir no son confortables, y no es fácil obtener alimento", dijo a Reuters Joyce Anne Diri, madre de tres hijos, en un refugio temporario en la inundada Ciudad Marikina, en la parte este de la capital.

Las lluvias de la temporada monzónica se fortalecieron este año en Filipinas por el tifón Saola y ante el paso de la tormenta tropical Haikui por el Mar de Filipinas esta semana. Pero las tormentas deberían disiparse el jueves, según la agencia meteorológica, dado que Haikui ya impactó sobre China.

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