Washington. Los demócratas de la Cámara de Representantes se unieron a los republicanos para dar por concluida una resolución de destitución en contra del presidente Trump, una medida que probablemente disguste a la base liberal del Partido Demócrata, que pide su destitución.

La votación fue de 332 votos en contra y 95 a favor. Fueron 137 demócratas quienes votaron en el mismo sentido de los republicanos. La votación ocurre un día después de que los dos partidos discutieran la aprobación de la Cámara de una resolución que condenaba los comentarios racistas de Trump.

El representante demócrata Al Green puso en aprietos a los suyos al presentar documentos con los que se acusa a Trump de cometer delitos menores y graves.

“Es hora de que nos ocupemos de su intolerancia. Este presidente ha demostrado que está dispuesto a gritar ‘fuego’ en un teatro lleno de gente, y hemos visto lo que puede pasarle a la gente cuando se permite que el fanatismo tenga rienda suelta.

“Todos debemos dejar constancia. Todos debemos encargarnos de que el mundo sepa dónde nos encontramos cuando tenemos a un intolerante en la Casa Blanca””, dijo Green a los reporteros.

La líder del Congreso, Nancy Pelosi, votó en contra, decisión que reveló a The Washington Post hace cuatro meses.

Algunos grupos liberales presionaron a Pelosi para que permitiera una votación directa de la acusación. CREDO Action, un grupo con 5 millones de activistas, había dicho hace algunas semanas que la Cámara debería de iniciar el procedimiento de inmediato, porque “Trump es un racista que ha abusado repetidamente de los poderes de la presidencia para dañar a las comunidades negras, y para beneficiar a los multimillonarios a espaldas de las familias trabajadoras”.

“Ridícula”: trump, sobre la iniciativa

Trump reaccionó en Twitter, celebrando el fracaso de la iniciativa, la que calificó como “ridícula”.

“No debería permitirse que esto le pase nunca a ningún presidente de Estados Unidos”, sentenció.

Esta es la primera vez que la Cámara es convocada para iniciar una moción de destitución desde la elección de Trump en el 2016.

Una moción de destitución estaría de todas formas abocada al fracaso, ya que en el Senado los republicanos son mayoría, y esto daría a Trump la posibilidad de salir victorioso de una pugna política con miras a las elecciones de 2020.