Beirut.- Las fuerzas de seguridad y hombres armados que responden al Gobierno de Siria fueron acusadas por la oposición de matar al menos 78 personas, incluyendo niños, en la central provincia de Hama.

En caso de que se confirme, la matanza del miércoles en Mazraat al-Qabeer, cerca de Hama, hará crecer la presión para que las potencias mundiales actúen, pero hay pocas señales de que se pueda superar la parálisis por las divisiones entre Occidente y los países árabes por un lado y Rusia y China, que defienden al presidente Bashar Al-Assad, por el otro.

Algunos de los fallecidos en la localidad de Mazraat al-Qabeer fueron apuñalados hasta la muerte, sostuvieron los activistas, y al menos 12 cuerpos fueron quemados.

Algunos activistas que hablaron con Reuters dijeron que al menos 40 de las víctimas eran mujeres y niños.

La matanza se dio menos de dos semanas después de una masacre en la localidad de Houla, en la que murieron 108 personas. En ese hecho, casi la mitad de los fallecidos eran niños.

Las fuerzas del Gobierno han bombardeado Mazraat al-Qaber y la cercana localidad de Maazarif, que se encuentran a unos 20 kilómetros de la ciudad de Hama.

Ambas masacres sucedieron al tiempo que observadores de la ONU se encuentran en el país para supervisar un cese al fuego mediado por el enviado internacional Kofi Annan.

La tregua no ha sido respetada ni por el Gobierno ni por los rebeldes, que la semana pasada dijeron que ya no cumplirían el acuerdo debido a los recientes asesinatos.

En tanto, ministros y enviados de alto nivel de 15 países y la Unión Europea acordaron el miércoles crear un "grupo de coordinación" para dar respaldo a la oposición siria.

Representantes en la reunión en Estambul -de la que participaron la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, ministros y enviados de Turquía, la UE y países árabes- discutieron "pasos adicionales", como la coordinación para un "proceso de transición efectivo y creíble" que lleve a una "Siria democrática post-Assad".

Los 15 países y la UE acordaron enviar un representante a Estambul el 15 y 16 de junio para que participen en la reunión de coordinación de todos los grupos opositores que buscan la salida de Assad.

El presidente designó a un miembro incondicional del Partido Baaz para formar el miércoles un nuevo Gobierno, en una clara demostración de que no se contemplan concesiones políticas en medio de un levantamiento que ya se extiende por 15 meses.

El nombramiento como primer ministro de Riyad Hijab, ministro de Agricultura en el Gobierno saliente, se produce tras una elección parlamentaria realizada el mes pasado que las autoridades calificaron como un paso hacia la reforma política pero que a juicio de los opositores se trató de una farsa.

Activistas denunciaron que helicópteros y tanques del Ejército atacaron el miércoles posiciones rebeldes en la provincia costera de Latakia por segundo día consecutivo, en los mayores enfrentamientos en esa zona desde que se inició en marzo del año pasado la revuelta contra Assad.

La incesante violencia pulverizó un acuerdo de alto el fuego pactado hace ocho semanas y auspiciado por el ex secretario general de la ONU Annan. Los rebeldes, que dicen que ya no están obligados a respetar el acuerdo, han matado a 100 soldados esta semana, de acuerdo con el grupo activista Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.

El observatorio, con sede en Gran Bretaña, dijo que los rebeldes tomaron por la noche el control de los edificios policiales y de inteligencia en la ciudad de Selma, en Latakia, antes de que los refuerzos del Ejército llegaran al amanecer.

Los soldados mataron a un capitán rebelde en Selma y seis civiles en Haffeh, una zona de mayoría musulmana suní donde los enfrentamientos han sido más intensos, dijo el grupo.

Siria en gran medida restringe el acceso a los medios de comunicación internacionales, los cuales según Damasco han contribuido a incitar la violencia, por lo que es difícil verificar los informes de ambos bandos.

Más de 35 personas murieron el martes en combates. Las fuerzas de Assad también sufrieron fuertes bajas con la muerte de al menos 26 soldados, muchos en emboscadas de insurgentes.

Los enfrentamientos han ido en aumento en la hasta ahora tranquila provincia de Latakia, hogar de varias poblaciones habitadas por miembros de la minoritaria secta alauita de Assad, una rama del Islam chií que ha sido generalmente hostil ante el levantamiento de la mayoría suní.

Facciones Religiosas en Siria

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