El presidente Nicolás Maduro está bajo la presión de su país y de la comunidad internacional, y Estados Unidos lo alienta a marcharse a “una bonita playa en algún lugar lejos de Venezuela”. La pregunta es a dónde iría o podría ir.

Pese a la ola de protestas, una economía colapsada, sanciones internacionales y el pedimento de que permita elecciones libres, el líder venezolano insiste públicamente en que no irá a ninguna parte y su partida podría estar aún a varios pasos, si es que ocurre. Habla con frecuencia para denunciar lo que califica como un golpe de Estado dirigido por EU contra él, y todos los indicios señalan que se está atrincherando. Sin embargo, se elaboran planes de emergencia en caso de que deba salir de Venezuela en el corto plazo, según cuatro personas al tanto de las discusiones.

Cualquier posible refugio conlleva riesgos, tanto para Maduro como para los países involucrados. Si bien EU ha dicho que debería irse, puede que no sea muy amable con ningún país que le dé refugio. Y Maduro querría sentirse a salvo del alcance del derecho venezolano e internacional.

Entre los destinos que se analizan figuran Cuba, Rusia y Turquía. También existe la posibilidad de que el mandatario venezolano vaya a México, dijeron dos de las personas, pidiendo no ser identificadas dada la sensibilidad del asunto. El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, es uno de los pocos líderes latinoamericanos que no reconoció a Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional.

Las discusiones se han acelerado porque la esposa de Maduro, Cilia Flores, quien tiene dos sobrinos que cumplen condenas de 18 años en una prisión estadounidense por conspirar para traficar cocaína, está presionando a su cónyuge para que tenga listo un plan b, dijo otra persona.

El destino de Maduro, su familia y sus principales lugartenientes son clave para cualquier transición de poder en Venezuela, un país que es miembro de la OPEP, y cuya población está sufriendo escasez crónica de alimentos, medicamentos y servicios básicos.

El aire se vuelve irrespirable para Maduro de cualquier manera. Rusia, un aliado tradicional, ya muestra signos de duda sobre la capacidad de Maduro para mantenerse en el poder.