La violencia causó al menos la muerte de 35 personas este viernes en Siria, donde decenas de miles de sirios manifestaron el viernes en todo el país contra el régimen del presidente Bashar al Asad, desafiando el importante despliegue de las fuerzas del orden.

El Consejo de Seguridad de la ONU conminó el jueves al régimen sirio a poner fin a sus operaciones militares a más tardar el 10 de abril, como lo prometiera, y a la oposición de hacer lo mismo durante las 48 horas siguientes.

En una carta enviada el viernes a la ONU, Damasco afirmó no obstante que "los actos terroristas" habían aumentado en Siria desde que el régimen aceptó el plan del emisario internacional Kofi Annan.

Varios desfiles tuvieron lugar en Damasco y en numerosas ciudades del país, especialmente en Qamechli, en las regiones kurdas del norte, y en la provincia de Deir Ezzor (este), según militantes. En Alep (norte), segunda ciudad del país, los militantes señalaron 32 manifestaciones.

Las fuerzas de seguridad dispararon para dispersar a los manifestantes en Duma (cerca de Damasco), en Hama (centro) e Idleb (noroeste), según los Comités Locales de Coordinación (LCC), que dirigen las protestas en el terreno.

En Muadamiyé (cerca de Damasco) y en Hama, fueron desplegados tiradores en los edificios para disuadir a los manifestantes. Y en la ciudad costera de Banias, agentes de seguridad rodearon todas las mezquitas, de donde parten tradicionalmente las manifestaciones sirias tras la oración del viernes.

En su página Facebook The Syrian Revolution 2011, los militantes prodemocracia habían llamado a manifestar para pedir armamentos para los rebeldes, un día después de las violencias que causaron 77 muertos, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

El viernes, las violencias causaron según la OSDH al menos 35 muertos, entre ellos 22 civiles, nueve soldados y cuatro desertores, en todo el país, esencialmente en las regiones de Homs (centro) y de Alep.

En Homs estallaron combates entre desertores de la aldea de Al Tiba y hombres armados de aldeas leales al régimen del presidente Bashar al Asad, después de que milicianos dispararon contra mujeres de Al Tiba, matando a dos de ellas e hiriendo a otras cuatro, según esta ONG, cuya sede se encuentra en Gran Bretaña.

Al mismo tiempo, las fuerzas armadas bombardeaban los barrios de Homs. En la ciudad de Rastan, más al norte, sitiada y bombardeada con obuses de mortero, también se registraron enfrentamientos, con disparos de ametralladora pesada.

Por otra parte, las fuerzas del orden allanaban casas en los suburbios de Damasco, después de una noche de combates con desertores, que mataron a tres soldados, siempre según la misma fuente.

En Duma, cerca de Damasco, las fuerzas armadas tomaron por asalto el barrio Abdel Rau, donde se escucharon disparos y explosiones.

El cadáver de un hombre arrestado pocas horas antes fue encontrado en Jan Sheijun, en la región de Idleb (noroeste), según la OSDH.

El gobierno sirio se comprometió, según el emisario internacional Kofi Annan, a retirar a sus tropas antes del 10 de abril, pero la comunidad internacional lo acusó en varias oportunidades de no cumplir con sus promesas.

Mark Toner, portavoz del Departamento de Estado norteamericano, indicó que Estados Unidos no vio ninguna señal de que las tropas de Bashar al Asad estuvieran aplicando el plan de paz de seis puntos de Annan.

Siria exige "un compromiso escrito" de la oposición de que no tratará de aprovechar una retirada de las tropas para ganar terreno, indicó el embajador sirio ante la ONU, Bashar Jaafari.

Al hacer uso de la palabra ante la Asamblea General de la ONU el jueves, Annan afirmó que había detectado una voluntad de parte de la oposición de cesar las hostilidades en cuanto las fuerzas gubernamentales pusieran fin a sus operaciones, aunque sin hablar de un acuerdo formal.

La misión de la ONU enviada por Annan, encargada de observar la instauración de un alto el fuego, llegó el jueves a Damasco.

Este equipo, dirigido por el general noruego Robert Mood, un especialista en Medio Oriente, se reunirá con las autoridades para discutir "las modalidades de un eventual despliegue de la misión de supervisión de la ONU", anunció un portavoz de Annan.