El voto del Brexit plantea una paradoja. Los que tienen que vivir más tiempo con la decisión también son los menos propensos a votar. Casi siempre hay un desajuste entre tener participaciones en una elección y el hecho de votar. YouGov, un servicio de encuesta británica, muestra que los votantes británicos de entre 18 y 24 tendrían que vivir la decisión del Brexit unos 69 años, en comparación con los 16 años que representa para los mayores de 65.

Con el Brexit, esas ramificaciones incluyen menores posibilidades de estudiar, trabajar y tal vez viajar al resto de Europa, ya que los procesos para hacerlo pueden ser más complicados y costosos con Gran Bretaña fuera de la Unión Europea.

Tres cuartas partes de los jóvenes británicos de entre 18 y 24 años votaron por permanecer en la UE. Casi dos tercios de la categoría siguiente más joven (de 25 a 34 años) lo hicieron también. Dado que una gran proporción de jóvenes británicos se concentra en las ciudades, donde han estudiado o tiene puestos de trabajo moderados, ellos representan un factor importante en las ciudades como focos del voto de permanencia. Mientras tanto, 60% de las personas mayores votó a favor de salir de la UE.

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Después de los resultados, se hizo evidente que no sólo ganaron los que querían salir, sino que la decisión sería probablemente irreversible. Muchos jóvenes llevaron su rabia a las redes sociales. Otros encontraron plataformas en los principales periódicos, donde publicaron furiosos artículos afirmando traición por parte de una generación más antigua, considerada aislacionista, amargada y miope. Pero aquí está la paradoja: muy pocos de estos jóvenes votaron, en términos relativos.

Encuestas indican que los jóvenes votaron en un número mucho menor que las personas mayores y las áreas con las mayores poblaciones de jóvenes también tuvieron la participación más baja.

La poca colaboración de los jóvenes en las elecciones es un problema mundial. En EU, la participación de los jóvenes se encontraba en su punto más bajo en las elecciones al Congreso del 2014, con 19.9 por ciento. Los votantes jóvenes tienden a inclinarse más hacia la izquierda y la falta de movilización ha sido una pesadilla persistente de la política progresista. A partir de 1972, en EU fue concedido el derecho al voto a los mayores de 18 años, hasta el 2012, los ciudadanos de entre 18 y 29 años de edad ejercieron ese derecho a tasas de 15 a 20%, por debajo de los mayores de 30 años.

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Max Bearak escribe para The Washington Post

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