El líder reformista Mohamed ElBaradei lanzó el sábado un nuevo partido político que, según dijo, se propone unir a los egipcios y salvar la revolución de una transición democrática engorrosa.

El Partido de la Constitución señala el retorno a la vida pública de ElBaradei, quien declaró en enero que no sería candidato a presidente y que era imposible una votación justa durante un complicado período de transición.

Su ausencia durante cuatro meses antes del comienzo de la votación presidencial asestó un golpe a los grupos liberales e izquierdistas que apoyaron el levantamiento que desplazó a Hosni Mubarak. Los grupos, muchos de los cuales habían hallado en ElBaradei una figura centralizadora para sus reclamos de democracia, sufrieron una derrota aplastante en las primeras elecciones parlamentarias después de Mubarak.

Los grupos islamistas, incluso la poderosa Hermandad Musulmana, y los grupos salafis ultraconservadores surgieron como los mayores ganadores en las elecciones, capturando un 70% de las bancas.

Los activistas jóvenes también se vieron sujetos a una represión creciente de los gobernantes de transición, incluso la remisión a juicios militares, arrestos y campañas de prensa calumniosas.

"El objetivo de este partido es salvar la gran revolución del 25 de enero, que fue descarrilada y que está casi abortada, y restablecer nuestra unidad", dijo ElBaradei a un grupo numeroso de partidarios y a la prensa. "Cuando comenzó esta revolución nunca imaginamos las condiciones en que estaríamos y la transición trágica que estamos viviendo hoy".

ElBaradei, que recibió el Premio Nobel de la Paz por su gestión como director de la agencia nuclear de las Naciones Unidas, dijo que hace falta un nuevo grupo político para unir a los egipcios y para preparar a la juventud que impulsó el levantamiento a un futuro político.

"Esperamos por medio es este partido empezar de nuevo para erigir el país sobre la base de la democracia y la justicia", afirmó.

Catorce meses después de la salida de Mubarak, los generales que asumieron el poder libran una lucha con el poder con los islamistas emergentes. Estos dominan el Parlamento pero se quejan de que los militares los obstaculizan. Muchos de sus rivales se quejan de que los islamistas van más allá de lo necesario.