Una de las afirmaciones recurrentes durante el cuarto Foro Forbes Mujeres Poderosas 2018 fue que el acceso de las mujeres a un mejor salario y a puestos directivos genera valor para los países y para las organizaciones, pero también hay retos para aquellas que han conseguido alcanzar altas posiciones en industrias como la de las Tecnologías de la Información.

Erika Domínguez, jefa de Planeación Estratégica y Comunicación Corporativa del unicornio mexicano KIO Networks, es una de estas mujeres. Apenas en 2017, Erika terminó el tratamiento de quimioterapia que hizo remitir al cáncer de mama que le fue detectado un año antes. Nunca dejó de trabajar. La tecnología, una buena planeación personal y su entorno laboral le permitieron continuar desempeñándose en cargos directivos que suponen la coordinación de equipos en varios países.  

“Tuve que hacer adecuaciones a las áreas que me reportaban para poder irme hacer el tratamiento de quimioterapias, seguí trabajando y puse en el centro de mi vida a mi vida y no al cáncer, que sí era parte mi vida, pero no era el centro”, dijo Domínguez en entrevista con El Economista.

Erika es uno de los 10 fundadores de KIO Networks, el gigante tecnológico mexicano que cuenta con 33 centros de datos en el país —uno de los cuales alberga el primer punto de conexión a internet (IXP) en México— y otros cinco distribuidos en Panamá, Guatemala, República Dominicana y España. Ha dirigido las áreas de mercadotecnia, seguridad física del grupo a nivel internacional, servicios internos, planeación estratégica y temas de dirección.

Cuando la diagnosticaron, su jefe le dijo que tenía que dejar de trabajar. Ella decidió continuar dirigiendo algunas de las áreas estratégicas de la compañía. La directiva afirma que las organizaciones deben contar con la madurez necesaria para apoyar a los trabajadores que padecen alguna enfermedad, sea cáncer, diabetes o cualquier otra.

“Al ser una compañía de tecnología, el concepto de respaldo (backup) lo tenemos más arraigado que nada”, dijo.  

Para Domínguez, el cáncer es una enfermedad social, porque afecta el entorno familiar, laboral y las amistades de quienes lo padecen. En el caso de KIO, la directiva afirma haberse sentido acompañada en todo momento por la empresa. “El apoyo que tuve ha sido fenomenal, si yo no hubiese trabajado en KIO tal vez mi historia sería distinta”, dijo.

Anualmente, en México, 6,000 mujeres mueren a causa del cáncer de mama, según cifras del IMSS. El principal problema es que, en la mayoría de los casos, si la enfermedad se hubiera detectado a tiempo, muchas habrían sobrevivido.

“El miedo, la vergüenza y la falta de tiempo por dedicarlo al cuidado del hogar son algunas de las razones por las que las mujeres no se practican una mastografía. Hay muchas historias en las que ni siquiera se atreven a hacerse una autoexploración”, dijo.

Retos de la mujer en la dirección de la industria de TI

No sabemos cuántas de estas mujeres trabajaban en la alta dirección de alguna industria, pero sí es posible suponer que no eran muchas. Si bien entre 1990 y 2010, el número de mujeres de entre 18 y 65 años de edad que forman parte de la fuerza laboral casi se duplicó, de acuerdo con el estudio “Evolución de la brecha salarial de género en México”, de Eva O. Arceo-Gómez y Raymundo M. Campos-Vázquez  publicado en la revista El trimestre económico, sólo 7% de los miembros de la junta directiva de las empresas mexicanas son mujeres y uno de cada tres puestos de dirección es ocupado por una mujer, según datos del Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección (Cimad) del Ipade. 

Pese a la cultura de innovación que rodea a muchas empresas tecnológicas, la brecha de acceso a puestos directivos en el área de TI tampoco es alentadora. Según Deloitte, en compañías estadounidenses, las mujeres ocupan 27% de los puestos gerenciales en el área de Tecnologías de la Información, mientras que dos de cada 10 ocupan el cargo de directora de Información (CIO, por su sigla en inglés).

Algunas de las barreras que enfrentan las mujeres para superar el llamado techo de cristal en cualquier industria, no sólo en la tecnológica, son psicológicas. De acuerdo con el estudio Clasificación de género y techo de cristal en alta tecnología, de Roberto Fernández, profesor de Estudios Organizacionales en la escuela de negocios MIT Sloan, en ocasiones las mujeres tienden a aspirar a puestos de menor nivel que los hombres.

“Aunque pueden calificar para el puesto de mayor nivel, las mujeres subestiman consistentemente sus capacidades y solicitan el puesto de nivel inferior, un mensaje que se refuerza durante el proceso de derivación de reclutamiento”, refiere el estudio.

No obstante, hay barreras que están vinculadas directamente con el entorno laboral. De acuerdo con Carla Antonioli, Senior Strategic Brand Planner de Lenovo México, ser una mujer extranjera le costó el no poder ascender en empleos pasados.   

“Yo soy peruana y cuando llegué a trabajar hace seis años a México todas las cabezas eran hombres. Para mí como mujer extranjera fue muy complicado competir, porque incluso las cabezas le dicen a uno que no puede ascender justamente porque es mujer”, dijo Antonioli.

La discriminación por estereotipos en los procesos de selección es otra de las limitaciones que Carla ha encontrado en todas las industrias en las que ha trabajado, que van de la manufactura de alimentos a las telecomunicaciones y las Tecnologías de la Información.

“También he tenido trabajos en los que los jefes dan mayor prioridad a los postulantes hombres que las mujeres y argumentan que las mujeres son complicadas o emocionales”, dijo.

Sí hay avances

Para Vanessa García, directora de Marketing en Intel México, sí ha habido avances en la industria tecnológica en lo que respecta a contrarrestar la ausencia de mujeres en la industria de TI.

De acuerdo con la directiva, arriba de 40% de las personas que trabajan hoy en día en Intel México son mujeres. Cuando llegó a trabajar a esta compañía, esta cifra sólo llegaba a 10 por ciento. 

“A nivel internacional, Intel aspira a alcanzar una proporción de 50 a 50 entre mujeres y hombres, por eso ha lanzado iniciativas como She Will Connect, que está enfocada en atender  a las mujeres de países emergentes para que puedan estar más conectadas”, dijo García.

Hay dos formas de atacar este problema en la industria tecnológica, según Vanessa. Por el lado personal, en opinión de la directiva, cada mujer es su propia defensa. “Nosotras somos nuestras propias defensoras, nosotras somos las que estamos hablando por nosotras y luchando por nosotras”, dijo.

Admite sin embargo que contar con el apoyo de la compañía es un factor fundamental. La capacitación al interior de un sector como el tecnológico forma parte de este apoyo, refiere la directiva.

“Como individuo, hay que capacitarse. También hay que quitarse el estigma de que las mujeres no pueden estudiar carreras dominadas por hombres. Y siempre ayuda que las empresas tecnológicas estemos generando iniciativas para acercar a más mujeres a la tecnología”, dijo.

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