En la lactancia no solo deben estar involucradas las madres. También sus parejas y los empleadores, afirma Matthias Sachse, Oficial de Nutrición y Salud de Unicef, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. Y si uno de los obstáculos es que muchas de ellas tienen que ir a trabajar, hay una solución: lactarios en sus lugares de trabajo. 

Muchos empresarios pueden pensar “y a mí, ¿en qué me compete?” que las mamás amamanten y los bebés estén bien alimentados, apunta Sachse en entrevista para Factor Capital Humano. Quizá lo que sucede es que no conocen los beneficios para su compañía: menos ausentismo y rotación de personal, y mejor reputación de la organización, agrega. 

Apoyar la lactancia “es un pilar fundamental de toda empresa. Al hacerlo, no solo protegen a su fuerza laboral actual (las mamás), sino a la futura (sus bebés)”, señala Bárbara Onate, directora general de Medela, una empresa que e dedica a la comercialización de extractores de leche. 

México tiene la tasa de lactancia más baja de Latinoamérica

Los bebés alimentados con leche materna tienen seis veces más probabilidades de sobrevivir, según Unicef. La leche materna previene infecciones gastrointestinales y respiratorias, obesidad, diabetes, leucemia, alergias, cáncer infantil, presión arterial elevada, colesterol alto y enfermedades digestivas.

Sin embargo, México tiene las tasas de lactancia más bajas de Latinoamérica, de acuerdo con esa agencia de la ONU. En promedio, 14.4 por ciento de las mamás alimenta a sus bebés exclusivamente con leche materna, en contraste con el promedio de 37 por ciento de las madres en toda la región. 

Las ventajas para las empresas de permitir la lactancia materna son muchas. “Pero hay que partir de que la lactancia es un derecho laboral de las madres”, ataja Aída Cerda Cristerna, directora de los Derechos Económicos de las Mujeres del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres).

El artículo 170 de la Ley Federal del Trabajo establece que las mamás trabajadoras tienen derecho a un período de lactancia de seis meses. En ese lapso tienen dos reposos de media hora para alimentar a sus hijos “en lugar adecuado e higiénico que designe la empresa”.

Y cuando esto no sea posible, “previo acuerdo con el patrón se reducirá en una hora su jornada de trabajo durante el período señalado”. Su salario no se verá afectado, dispone la ley. 

En el Inmujeres cuentan con un lactario, “suficiente para el número de trabajadoras en edad fértil”, informa Aída Cerda. Y aunque no se sabe cuántas empresas en México tienen al menos uno, varias dependencias federales están montando los suyos. 

¿Qué es un lactario?

Un lactario es un espacio en el que las mamás trabajadoras pueden amamantar o extraer su leche. En ese lugar la pueden almacenar para que, al término de su jornada laboral, la lleven a casa, donde están sus bebés. 

Estos lugares deben ser higiénicos, privados, confortables, tranquilos y accesibles, de acuerdo con la guía Fomento de una cultura de lactancia materna en los centros de trabajo: Instalación y funcionamiento de salas de lactancia, que próximamente dará a conocer Unicef. 

El espacio también tiene que contar con sillones cómodos, lavamanos, refrigerador para almacenar la leche, bitácora donde se apunten las entradas, toallas de papel, pizarrón con plumones y dispensador de agua. El tamaño de la sala dependerá del número trabajadoras en edad fértil. 

Ahora, sobre los aparatos para extraer la leche, aunque la Unicef no los menciona en su lista de requerimientos, es mejor si se instalan equipos eléctricos. Esto acorta el tiempo de extracción y permite que las mamás los puedan usar varias veces al día. 

En una situación natural, ellas estarían amamantando cada tres horas más o menos, dependiendo de la edad del bebé, explica Bárbara Onate. Los bebés necesitan comer cada tanto a lo largo del día, y las mamás necesitan la succión para producir más leche, “es así como se estimula su producción”, explica. 

Los tiempos previstos la ley resultan insuficientes

Sin embargo, si la ley prevé solo dos lapsos de media hora es insuficiente, afirma. Además, “con los extractores de leche manuales es más complicado”. Así que para ello existen aparatos que “simulan la succión del bebé y en ocho minutos, máximo 10, pueden hacer una extracción completa y continuar con su jornada laboral”.

Tener estos aparatos es conveniente para ellas y para los empleadores, subraya Onate. “Una mamá que puede seguir su lactancia en su trabajo, tiene un mayor rendimiento”, concluye.

¿Cuánto cuesta poner un lactario?

La farmacéutica mexicana Liomont tiene dos salas de lactancia. La primera la inauguró en 2015 en su corporativo de Santa Fe, y la segunda en 2017 en su planta de producción en Cuajimalpa.

Tomando en cuenta el equipo de extracción de leche, el mobiliario, refrigeradores, fregaderos, el pizarrón y la bitácora, “invertimos alrededor de 40 mil pesos en cada uno”, informa Eduardo Fajer, director de Recursos Humanos de Liomont.

De acuerdo con Bárbara Onate, sus equipos de grado hospitalario tienen un costo de menos de 50 mil pesos. Sirven para extraer leche a varias mujeres y cuentan con una garantía de tres años, así como apoyo en un centro de atención telefónica para cualquier duda de su operación.

En México no hay estudios concretos sobre los beneficios económicos de invertir en un lactario. Sin embargo, una investigación realizada en la compañía Cigna, en Estados Unidos, comprobó un ahorro anual de alrededor de 1 millón de pesos por reducción de ausentismo. Ese análisis lo hizo en una población de 343 empleadas, detalla Bárbara Onate, directora de Medela.

¿Cómo se instala un lactario?

Eduardo Fajer explica que para instalar el lactario en Liomont no fue necesario pedir un permiso especial o realizar algún trámite ante alguna autoridad gubernamental. Más bien tuvieron que informarse e informar a sus trabajadoras sobre el beneficio de alimentar a sus bebés exclusivamente con su leche. 

Donde tuvieron quizá un poco de dificultad fue en la planta de producción. “En nuestro caso hay que tener cuidado de no poner en riesgo las buenas prácticas de manufactura. La industria farmacéutica está muy regulada por la Secretaría de Salud”.

Para montarlo “nos asesoramos con la Asociación Pro Lactancia Materna para saber qué necesitábamos”. Los resultados de tener esas salas son que la ausencia por cuidados maternos “disminuyó 90 por ciento en 2016, y 80 por ciento en 2017”. 

Y para la atracción de talento “ha sido un factor que suma. Te da una imagen satisfactoria para atraer y retener para quienes tienen en sus planes ser madres y seguir desarrollándose profesionalmente”. 

Además, tomando en cuenta que 47 por ciento de la plantilla laboral de esa empresa son mujeres, “hay mucha confianza de trabajar en un lugar así, más allá de que quieran o no tener hijos en algún momento”.

Gracias a esta, y otras prácticas, Liomont está incluida en la lista de las mejores 100 empresas para trabajar en México, en el ranking de Great Place to Work.

Lactarios en Mercado Libre y Enel

Otro caso es el de Mercado Libre. En 2017 había varias mamás que pronto darían a luz, cuenta Alessandra Góngora, directora de Recursos Humanos de esa compañía. Entonces decidieron “dar respuesta a sus nuevas necesidades. Nos llevó un mes abrir la sala de lactancia en nuestras oficinas corporativas.

Parte de la inversión para instalarlo incluyó la compra de sillones, frigobar y separaciones para ofrecer privacidad. Contar con lactarios “es una genuina inclusión en el lugar de trabajo. Nos interesa generar vínculos, incrementar el sentido de pertenencia, porque sabemos que el capital humano es el motor de esta empresa”.

Enel, una multinacional energética italiana, es otra de las compañías que apostaron por materializar este derecho laboral. “Reduce el ausentismo, la solicitud de permisos, los costos de traslado y atención, y la disminución de la rotación”. 

Pero lo más importante “es que aumenta la motivación y mejora el estado emocional de nuestras colaboradoras, por lo tanto, aumenta su rendimiento y productividad”, afirmó la empresa a Factor Capital Humano en un correo electrónico.