El Senado de la República se encuentra en ruta para ratificar el Convenio 98 de la Organización Internacional de Trabajo (OIT), una vez que se presentó a primera lectura en el orden del día del pasado martes 18 de septiembre, y entrará en la etapa de aprobación este jueves en el pleno.

El Convenio 98 sobre el Derecho de Sindicación y de Negociación Colectiva, que data de 1949, es uno de los ocho convenios fundamentales sobre derechos laborales emitidos por la OIT —instancia integrante de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)— y el único que México no ha ratificado. Con su aprobación, se pretende terminar con los llamados “contratos de protección”.

Se les ha denominado así a estos instrumentos porque, se alega, “protegen” al patrón con cláusulas laborales adaptadas a sus intereses, y por la ausencia de sindicatos con una representatividad efectiva y un compromiso real de velar por los derechos de sus agremiados trabajadores.

Nuestro país se encuentra en una etapa de transición en materia de legislación laboral, a la que se suma la ratificación del Convenio 98, “lo que obliga a las empresas y trabajadores a dar cumplimiento a la forma de elección de las representaciones sindicales y se abre la posibilidad de que los patrones ya no elijan a su sindicato”, dijo Ancelmo García, especialista en materia laboral.

Legislatura anterior: ratificación no es necesaria

En diciembre del 2015, el presiente Enrique Peña Nieto mandó la propuesta al Senado de la República para que fuera discutido y aprobado; sin embargo, la pasada legislatura consideró que no era necesaria su ratificación pues, se argumentó, los cambios en la Constitución en materia laboral en febrero del 2017 están acorde con lo establecido en el Convenio 98.

Actualmente, el Convenio 98 ha sido firmado por 164 países de los 187 que forman parte de la OIT. El protocolo establece los siguientes principios: protección a los trabajadores contra todo acto de discriminación que menoscabe la libertad sindical (artículo 1); protección a las organizaciones profesionales contra todo acto de injerencia (artículo 2); creación de organismos que garanticen el derecho de sindicación (artículo 3), y estimular y fomentar la negociación colectiva (artículo 4).

Paralelamente, México se comprometió con Estados Unidos a tomar acciones legislativas para garantizar el derecho a la negociación colectiva, como parte de los acuerdos en principio para reformar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), alcanzados el pasado 27 de agosto, si bien esta negociación aún no se protocoliza y estaría a la espera de aval legislativo.

Isaías González Cuevas, secretario general de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), afirmó que “en la CROC estamos de acuerdo con su ratificación. Ya es necesario modernizar al sindicalismo y las relaciones laborales. Es necesario que los líderes sean aprobados por los trabajadores”.

Agregó que “lo que único que esperamos es que a través de las leyes secundarias se cuide mucho que no haya una pulverización sindical, se mantenga la paz laboral y se respete la auténtica libertad sindical”.

IP rechaza ratificación

El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) expresó su desacuerdo con la decisión del Senado, bajo el argumento de que no hay un dictamen en comisiones y que no se han realizado las consultas pertinentes.

“En la ratificación del Convenio 98, rechazamos que el Senado busque tomar determinaciones que afectan fundamentalmente la relación entre trabajadores y empleadores en un trámite apresurado, violando así lo dispuesto en el Convenio 144 de la OIT, que establece la necesidad de instrumentar consultas efectivas entre gobierno y las organizaciones más representativas de los empleadores y de los trabajadores sobre cuestiones relativas a las normas internacionales del trabajo”, refirió el CCE en un comunicado.

Jorge Sales Boyoli, del despacho laboral Sales Boyoli, comentó que con la ratificación “se quiere ir en la ruta de la eliminación de los llamados ‘contratos de protección’ de sindicatos blancos que aceptan atenuar el peso de los contratos laborales para favorecer la causa patronal a cambio de propinas o mordidas”.

Destacó que 98% de las empresas maquiladoras carecen de sindicatos, al igual que las armadoras de automóviles de reciente llegada. “Y si le seguimos, ninguna de las firmas de outsourcing o tercerías existentes tienen en sus entrañas la posibilidad de sindicalizarse, lo que abre la puerta a una y otra violación a la Ley Federal del Trabajo”.

Las implicaciones que traería para las relaciones laborales, de acuerdo con Óscar de la Vega, socio de De la Vega & Martínez, son que “los trabajadores deberán gozar de una absoluta libertad para adherirse o no a un sindicato o dejar de pertenecer al mismo, pues no podrá ser condición para su empleo el estar afiliados a una organización sindical. Por ende, los sindicatos enfrentarán un reto de reinventarse para convencer a los trabajadores de su libre decisión de afiliación”.

Los ocho convenios fundamentales de la OIT

  • Convenio 29 (1930). Sobre el trabajo forzoso en general. Prohíbe toda forma de esclavitud.
  • Convenio 87 (1948). Sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación. Garantiza la libertad de los trabajadores y de los patrones para asociarse en cualquier tipo de organización.
  • Convenio 98 (1949). Sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva. Los países que lo ratifican deben contar con instituciones para garantizar su aplicación.
  • Convenio 100 (1951). Sobre la igualdad de remuneración. Promueve el respeto de la máxima “a igual trabajo, igual salario entre hombres y mujeres”, así como entre connacionales.
  • Convenio 105 (1957). Sobre el trabajo forzoso en condiciones de privación de la libertad. Se prohíbe el trabajo obligatorio carente de la voluntad de los trabajadores y sin derecho a un salario.
  • Convenio 111 (1958). Sobre la discriminación (empleo y ocupación). Plantea evitar todas las formas de discriminaciones en el trabajo.
  • Convenio 138 (1973). Sobre la edad mínima de trabajo. Plantea fijar una edad mínima para el trabajo, aunque ésta de hecho varía de acuerdo a cada país.
  • Convenio 182 (1999). Sobre las peores formas de trabajo infantil. Su mandato es evitar que los menores de edad sean objeto de explotación (narcotráfico, prostitución, pornografía, etcétera).

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